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1 junio, 2005

RESILIENCIA

RESILIENCIA
El tema de la resiliencia, entendida como “la capacidad de una persona para hacer las cosas bien pese a condiciones adversas”, ha surgido como una alternativa que permite vislumbrar la esperanza en situaciones que comúnmente asociamos a sólo un cúmulo de carencias.

El concepto de resiliencia (o facultad de recuperación) implica dos componentes: la resiliencia frente a la destrucción, es decir la capacidad de proteger la propia integridad ante las presiones deformantes; y la capacidad para construir conductas vitales positivas pese a las circunstancias difíciles.

Las investigaciones han revelado que cerca de un tercio de los niños que crecen en medios con múltiples agentes estresantes y escasas oportunidades, son niños bien adaptados y se convertirán en adultos con una vida normal.
A partir de estos estudios se han ido identificando diversos factores asociados al desarrollo de resiliencia en condiciones de pobreza, que tienen relación con aspectos individuales y ambientales.
Se proponen cinco ámbitos de intervención para desarrollar la resiliencia en los niños:

a) Redes informales de apoyo y, como exponente clave, una relación de aceptación incondicional del niño en cuanto persona por al menos una persona significativa. Esta aceptación (que no significa aceptación de cualquier conducta del niño) es, con toda probabilidad, la base de la construcción.

b) La capacidad para averiguar sobre el significado o sentido de lo que ocurre en la vida. La respuesta a esta necesidad de significado puede revestir varias formas. Por ejemplo la consecución de pequeños objetivos, expresiones de fe religiosa, identificación con modelos positivos, experiencias de orden y belleza, dedicación a los demás.

c) Aprendizaje de todo tipo de aptitudes sociales y resolutivas de problemas, así como de determinadas aptitudes técnicas de utilidad, más el convencimiento de tener algún tipo de controlo sobre la propia vida.

d) Respeto del niño y fomento de su autoestima a lo largo del proceso educativo. Sacar a luz las cualidades positivas que puedan pasar inadvertidas por encontrarse en cierto modo encubiertas por una conducta inaceptable.

e) Sentido del humor. Supone algo más que pasarlo bien. La gracia suele implicar el reconocimiento de lo imperfecto, del sufrir, que acabamos por integrar en la vida de forma positiva, con una sonrisa.

La resiliencia nos indica, a quienes trabajamos en sectores de pobreza, la necesidad de focalizar nuestrsqueda en los recursos personales y ambientales de que disponen los individuos, sus familias y la comunidad. Se pasa de un trabajo fundamentalmente asistencial, destinado a suplir carencias, hacia un trabajo promocional que busca descubrir y fortalecer capacidades y recursos en las personas. Y se cambia, desde una intervención focalizada en el beneficiario directo (niño, joven, adulto mayor, mujer), a una intervención que incorpora a la familia y a la comunidad durante todo el proceso de cambio. Se incorporan actividades educativas que abordan las distintas dimensiones de la resiliencia; por ejemplo el taller de circo.

 

Hay gente que tiene reales dificultades y sin embargo las usa como base para construir su vida. Un ejemplo de resiliencia.

 

 

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