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6 septiembre, 2011

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EL MAESTRO DE MEDITACIÓN AJAHN CHAH (1918 –1992)

Sobre meditación, expresó:

  • No digas que no tienes tiempo para meditar. Si tienes tiempo para respirar, tienes tiempo para meditar. La meditación es tan importante como la respiración.
  • No te excuses diciendo que porque enfermaste no pudiste practicar. Si no practicas cuando la muerte está cerca; entonces, ¿cuándo lo harás?
  • No practiques sólo cuando estés lleno de energía y de humor para hacerlo. En los momentos de mayor desgano y de menor interés es cuando más necesitas meditar.
  • No se medita para obtener algo; la meditación se practica para quitarse cosas de encima. Medita con desprendimiento, no con deseo. Procura que tu práctica te ayude a dejar ir, no a incrementar tus apegos.
  • Para meditar no tienes que ir al santuario ni al monasterio. El mejor lugar para meditar es tu corazón.
  • Te recomiendo que, cuando termines tu sesión, no pienses que dejaste de meditar. Sólo di que cambiaste de postura

Sobre la muerte, hace los siguientes comentarios:

  • No llores cuando te encuentres junto al lecho de un moribundo. Si de veras quieres llorar, hazlo cuando nace una persona; porque si no hubiera nacimiento, no habría muerte ni sufrimiento.
  • Si no comprendes la muerte, te puedes pasar la vida lleno de confusión.
  • Si tu entrenamiento es el adecuado, no te atemorizará la enfermedad ni te alterarás cuando la muerte llegue.

Refiriéndose a la mente, expresa:

  • Si tu mente es feliz, serás feliz en cualquier lugar en el que estés.
  • La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella.
  • La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo. La mente se ejercita aquietándola.

Refiriéndose al Dharma, dice:

  • No te esfuerces por atrapar las ideas que escuches ni por retener en la memoria la información.
  • Sosiégate. Deja que el Dharma fluya dentro de tu corazón y se manifieste por él mismo.
  • Mantente abierto a su fluir y te darás cuenta de que lo que está listo para ser retenido, se retendrá.
  • Escucha las Enseñanzas con el corazón, no con los oídos.
  • La única magia verdadera es el Dharma. Las demás magias son sólo ilusiones que te distraen del verdadero juego.
  • Si tu contacto con el Dharma es a través de palabras, de libros o de escrituras, sólo te estás relacionando con lo que se dice del Dharma, no con el verdadero Dharma.
  • Si tu cuerpo hablara, te diría: «Tú no eres mi dueño». En realidad te lo está diciendo todo el tiempo; pero como no entiendes el Dharma, no estás capacitado para comprenderlo.
  • Si tu cuerpo realmente fuera tuyo, te obedecería si le ordenaras: «¡No envejezcas!» o «¡Te prohibo que te enfermes!»
  • Si no estás consciente de que tu aliento entra y sale de tu cuerpo, es porque vives muy lejos de ti mismo.

Se refiere a la impermanencia haciendo las siguientes reflexiones:

  • Las cosas tienen un curso natural.
  • Nada puede impedir que los objetos sigan su propio y espontáneo desenvolvimiento.
  • Observa tus muelas: aunque contrates un dentista para que te las cuide, finalmente, ellas seguirán su curso natural que es el deterioro y la destrucción.
  • No te resistas al cambio. No puedes impedir que las cosas se modifiquen.
  • ¿Acaso puedes permanecer en una interminable inhalación sin exhalar?

Con respecto de la paz interior, asegura:

  • La paz no está en la húmeda frescura de los bosques ni en la imponente cima de las montañas ni en el recogido interior de las cuevas.
  • La paz que buscas se encuentra en el mismo lugar en el que habitan tu agitación y tu sufrimiento.
  • No te angusties tratando de encontrar la paz. Cuando tu corazón esté listo, ella vendrá a buscarte a ti.

Sobre el aferramiento se expresa con dureza; pues, si nos descuidamos, hasta del Dharma podemos sentir apego. Dice

  • Quedarse atrapado en la serenidad que produce la meditación, es peor que atascarse en el pantano de la inquietud.
  • Porque de la cárcel de la confusión todos queremos escapar; en cambio, la calma de la tranquilidad interior puede producir un terrible apego.

Otros comentarios que aparecen en el libro, son:

  • Aunque te escondas de los demás cuando haces algo indebido, siempre estarás tú allí siendo testigo de lo que haces.
  • No viajes desesperado tratando de encontrar lugares de mucha espiritualidad. Lo que realmente buscas está dentro de ti.
  • Aunque te sientes en el mismo lugar en el que Buda se iluminó, no por eso estarás más cerca de la verdad.