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3 mayo, 2009

UN MUNDO DE ACCIÓN

Una vez me contaron una historia que ilustra muy bien nuestra atracción hacia la incertidumbre y el esfuerzo.
Un ladrón de bancos recibe un disparo y muere. Cuando despierta, se encuentra en un lugar en el que tiene todo lo que desea: mujeres bellas, coches rápidos, mansiones con grandes piscinas, todo lo que pudiera llegar a anhelar. Sin embargo, después de unos días, empieza a sentirse algo aburrido.
Entonces va a ver al director del lugar y le dice: “Necesito hacer algo emocionante”.
El director le contesta: “Muy bien, ¿qué te gustaría hacer?”.
“Me gustaría robar un banco”.
“No hay problema, yo me ocuparé de organizarlo; todo lo que tienes que hacer es decirme dónde y cuándo”.
A lo que el hombre replica: “No, no, no, no lo entiendes. No quiero tu ayuda. Quiero acción. Quiero riesgo”.
El director le contesta: “Las cosas no funcionan así en este lugar. Aquí puedes robar un banco y los cajeros te entregarán el dinero sin problema. No llamarán a la policía, pues no hay ansiedad ni preocupaciones”.
El hombre empieza a quejarse: “Entonces no quiero quedarme en el cielo”, dice, “quiero ir al infierno”.
A lo que el director le contesta: “¿Y dónde te piensas que estás ahora?”.

Este relato muestra claramente como puedes  puedes quejarte de tus dificultades, pero cuando entiendes de verdad el proceso en que te encuentras, te das cuenta de que todo sucede de la forma necesaria para que puedas ganarte lo que va a llegar a tu vida. Las dudas se desvanecerán, y serán reemplazadas por un propósito y una vitalidad renovados

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