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1 abril, 2004

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TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la presencia de una ansiedad crónica que persiste durante al menos seis meses pero que no viene acompañada de ataques de pánico, fobias u obsesiones. Se percibe simplemente una ansiedad y preocupación constante sin el resto de las complicadas características de otros trastornos de ansiedad. El diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada se determina cuando la preocupación y ansiedad se concentran en dos o más circunstancias de la vida que provocan estrés (tales como la situación económica, las relaciones, la salud o el estudio) durante la mayoría de los días, de un período de seis meses. Es común tener una serie de preocupaciones y estar preocupado durante la mayor parte del tiempo. Se torna difícil controlar esa tendencia a preocuparse. Además, la intensidad y frecuencia de las preocupaciones no guarda proporción con la posibilidad de que sucedan los acontecimientos temidos.

Además de la preocupación constante, el trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la presencia de por lo menos tres de los siguientes seis síntomas (algunos de ellos presentes durante la mayoría de los días):

•  Intranquilidad, inquietud, “nerviosismo” o impaciencia.

•  Cansarse rápidamente.

•  Dificultad para concentrarse.

•  Irritabilidad.

•  Tensión muscular.

•  Dificultad para conciliar el sueño.

Por último, es común diagnosticar trastorno de ansiedad generalizada cuando la preocupación y los síntomas asociados causan al paciente una angustia significativa y/o interfieren con su capacidad de funcionar en su ámbito de trabajo, en el social y/o en otras áreas importantes de su vida.

Para emitir este diagnóstico, es conveniente que el profesional haya descartado causas clínicas crónicas tales como la hiperventilación, problemas de tiroides o la ansiedad inducida por drogas. El trastorno de ansiedad generalizada frecuentemente aparece junto con la depresión; un buen análisis por lo general logra determinar cuál es primario y cuál secundario. Sin embargo, en algunos casos, resulta difícil determinarlo.

El trastorno de ansiedad generalizada puede aparecer a cualquier edad. Tanto en niños como en adolescentes la preocupación tiende a ser el desempeño en los estudios y en los deportes. En los adultos, la preocupación puede variar. Aproximadamente el cuatro por ciento de la población de los Estados Unidos padece este trastorno. Es levemente más común en mujeres que en hombres (55-50 por ciento de los que reciben dicho diagnóstico son mujeres).

A pesar de que no existen fobias específicas asociadas con el trastorno de ansiedad generalizada, Aaron Beck y Gary Emery (1985) sugieren que el trastorno está basado en “miedos básicos” de naturaleza más amplia, tales como:

•  Miedo a perder el control.

•  Miedo a no poder afrontar los problemas.

•  Miedo al fracaso.

•  Miedo al rechazo o al abandono.

•  Miedo a la muerte y/o a la enfermedad.

El trastorno de ansiedad generalizada puede ser agravado por una situación angustiante que desencadene estos miedos, como por ejemplo la presión por lucirse en el trabajo, intensificación de los conflictos conyugales, una enfermedad o cualquier situación que aumente la sensación de peligro o amenaza.

Se desconocen aún las causas subyacentes del trastorno de ansiedad generalizada. Es posible que sean hereditarias junto con experiencias de la infancia que predisponen al desarrollo de dicho trastorno, tales como expectativas parentales excesivas o el abandono o rechazo de los padres.

Se puede aliviar el trastorno de ansiedad generalizado. Por ejemplo, reducir la tensión muscular y mejorar el estado físico, realizando ejercicio en forma regular, practicando la relajación y alimentándose de manera sana, en un principio pueden resultar de gran ayuda.

Es de suma importancia realizar una psicoterapia de orientación cognitiva para modificar los diálogos internos y los sistemas de creencias básicos que crean la ansiedad y el fortalecimiento de la autoaceptación para sobreponerse a cualquier sentimiento de inseguridad que por lo general subyace debajo de la ansiedad, más allá del tipo de trastorno que se sufra.

TRATAMIENTO

Como dijimos anteriormente la terapia cognitiva conductual es la mejor arma para enfrentar este trastorno.

En primer lugar los pacientes deben tener conciencia de la diferencia entre probabilidad y posibilidad.

Es bueno que ante un temor se los haga realizar un estudio de probabilidad. En qué porcentaje es factible que suceda lo temido.

Luego hacer una tabla donde figuren los datos que deberían darse para que eso temido suceda, y luego otra consignando los datos en contra de esa probabilidad.

También es útil hacerles notar cuánto tiempo y energía emplean en defenderse de esos posibles fantasmas , por demás improbables. Deben tomar conciencia que por evitar posibles e improbables amenazas , pierden tiempo y energía que podrían estar dedicando a otra cosa, por ejemplo en disfrutar, que es algo que estas personas no hacen.

Esto es muy importante porque el peor enemigo de este mal es que ellos creen que su “preocupación” es útil para evitar males, o para triunfar en la vida. Por lo que están convirtiendo una enfermedad en un aliado. Hasta que no comprendan que ese “aliado” no es tal , y que lejos de protegerlos , los hunde en el temor, la rutina, y la falta de alegría, ellos no podrán ni querrán curarse.

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7 Comentarios Dejá tu comentario
  1. Elisa
    Feb 24 2016

    Padezco de ansiedad desde siempre creo, sólo que cuando era una nena estas cosas no se sabían.
    Ya en primer grado(tengo 61 años) tuve un trauma con una maestra y desde ahí cada comienzo de clases tenía los síntomas, se me cerraba el estómago, nervios, no quería ir a la escuela.
    Debo aclarar que en esos años fui abusada con toqueteos por el papá de una compañerita, recuerdo que no lo hacía forzandome, sino de manera sutil, con lo cual yo no entendía muy bien, tendría 6 o 7 años. Además situaciones familiares no muy gratas dentro de ese tiempo también.
    Hago hace muchos años terapia del aquí y ahora y por supuesto todas estas situaciones traumáticas se vieron una y mil veces, ya está, ya entendí el porqué de mi ansiedad.
    Lo que ahora puedo, es detectar mucho más rapido cual es el motivo que trae el trastorno cuando aparece, eso es lo que aprendí con mi sicóloga, a detenerme y “ver” porqué se produce y eso es de gran ayuda.
    En algún momento me han dado antidepresivos , pero noté que con ellos o sin ellos el período de ansiedad dura lo mismo, sólo quedé con un clonazepán de 0,5 de noche cuando estoy bien y la misma dosis una vez en el día cuando aparece la crisis.
    Hasta que una mañana me despierto y desaparece el TAG.
    Quiero decirle que es usted muy didáctica hablando de cualquier tema y eso ayuda muchísimo; y ahora mismo me fue de gran utilidad leer esto de “probabilidad y posibilidad” que los acontecimientos que se temen realmente ocurran. Ya hice mi lista, porque estoy en una de esas etapas de TAG.
    Muchas gracias. Elisa

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    • GRacis Elisa por tus palabras, creo que poder trabajar con uno mismo , la anticipación, la angustia, la preocupación , son temas importantísimos. Está muy bien que sepas cómo se ha originado, ahora sería tiempo de trabajar cada una de tus emociones. Yo saqué un libro que ya va por la tercera edición y se llama “si el otro cambiara” como no lo hace , es uno quien debe trabajar consigo mismo. Hay 22 emociones con sus correspondientes trabajos cognitivos, además hay un capítulo entero de mindfulness porque es el punto desde el cual se hace el trabajo con la emoción. Creo que te podría complementar la terapia. No es para leerlo entero, sólo los 3 primeros capítulos y después tomar una emoción determinada en el momento en que la sientas, y hacer todo el trabajo, con el pensamiento, la creencia, y la conducta. Allí están los ejercicios.

      Responder
      • Elisa
        Feb 27 2016

        Muchas gracias por su respuesta Dra., iré por su libro, todas las herramientas que ayuden a “salir” de ésto que es tan horrible de padecer, es una esperanza; gracias otra vez.

        Responder
  2. Ludmila
    Feb 21 2013

    Hola Dra. la sigo desde hace muchísimos años cuando estaba en canal 13 con veinte mujeres. Siempre me pareció una profesional tan seria y sensata, por eso me he decidido a contar mi historia para que me oriente. En aquella época (año 1998) tuve mi primer episodio de crisis de ansiedad, en ese momento acudí sola y a escondidas a una psiquiatra quien lejos de describirme y tranquilizarme por los síntomas me provacó más terror al decirme que la única salida era medicarme y yo tenía y tengo pánico a la medicación psiquiatrica. Pasaron meses y pese a que intuía que mi padecimiento era ataque de pánico asistí con mi madre a la médica clínica (ya me sentía incapacitada para ir sola a cualquier lugar) y ella me derivó inmediatamente a un psiquiatra, pero mi madre y yo decidimos ir a aquella psiquiatra que era conocida por mi familia y que yo había consultado a escondidas, sin demasiados diagnósticos: depresión ó ataques de pánico ó ansiedad generalizada o pensamientos obsesivos o todo junto, me medicaron con anafranil y trapax, salí adelante, pero me quedó un recuerdo traumático de la situación. A los tres años (año 2001) y ante la negativa de esta medica de retirme la medicación, consideraban que debía mantener los 25mg de anafranil de por vida comienzo una psicoterapia psicoanalítica, y a principios de 2002 con un año de terapia dejo la medicación, a los tres meses tengo una recaída, acudo a otro psiquiatra que me medica con Aropax y neuryl y me sentí mucho peor, la ansiedad hizo un pico máximo completamente incapacitante y regresé con los psquiatras anteriores quienes retiraron el Aropax y el Neuryl y me iniciaron nuevamente la terapia con Anafranil y Trapax. Esta última vez me costó mucho más tranquilizarme, pero superé mucho más rápido el trastorno ansioso, a partir de ese momento nunca más abandoné los 25 mg de anafranil, Pero en el año 2010, al fallecer mi madre de un cancer fulminante, decido volver a un psiquiatra, hasta ese momento tomaba la medicación con la supervisión de mi clínica, la doctora considera mi necesidad de dejar la medicación que en ese entonces ya venía tomando los 25 mg de anafranil (desde hacía dos años) alternadamente, es decir, un día sí y otro no, y me provocaba ciertas molestias de ansiedad como sueños de estar levantandome y seguía en la cama. Puedo vivir sin medicación durante estos últimos 3 años, pero a fines del año pasado tuve una recaída y pese a que desde que dejé el anafranil me ayudo con Lorazepan, siento que en cualquier momento vuelvo a tener una crisis.
    Por otro lado, la psiquiatra que me supervisó rigurosamente cada quince días durante estos tres años, me ayudó y respetó, me quería medicar nuevamente con un antidepresivo, pero tengo mucha desconfianza a la medicación y busqué otra alternativa y empecé con una psicologa de Terapia Cognitiva Conductual, pero las últimas sesiones me han despertado una ansiedad y angustia extrema, con una etapa de insomnio marcado, esta psicóloga me da mucha seguridad y es un sostén impresionante pese a mi rechazo inicial por lo mal que me había ido en terapias anteriores, pero hasta ella considera que sería necesario que comenzara a tomar una medicación que me permita curar mi distimia o depresión endógena, algo así, que detecto en los test. Por favor, quisiera saber su oponión. Gracias.

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    • Ludmilia: Aunque fuiste muy detallada en tu información, no puedo hacer una evaluación por mail. De todoas formas te cuento que en los trastornos de ansiedd generalizada y pánico hay una recaptación aumentada de serotonina, por eso se dan los inhibidores de la recapatación IRSS . Esta enzima puede quedar inhibida o puede volver. De ahí que hay gente que tiene recidivas y otras que deben seguir medicados.
      Lo importante es la calidad de vida. Tomar esa medicación no te convierte en una enferma sino por el contrario te permite controlar tu estado.
      Hay otras medicaciones más modernas y con menos efectos secundarios que el anafranil, pero ninguno es tan potente. En cuanto a la terapia cognitiva, yo creo que es la mejor en estos casos porque te da elementos para que vos puedas controlar los síntomas. Si uno hace la terapia y adquiere esa herramienta, puede arriesgarse después a dejar la medicación, sabiendo que si aparece un síntoma , sabe controlarlo. Tené paciencia y hacé las tareas que te mandan. Esta es una terapia muy práctica.

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      • Ludmila
        Feb 22 2013

        Gracias dra. por la claridad en la información y la tranquilidad que me brinda.

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  3. paola rosales ouvrard
    Ene 15 2009

    Lei este articulo y es realmente como mi personalidad,estuve unos meses haciendo terapia pero no me resulto,ya que el poco tiempo de consulta en vez de profundizar en el problema principal se dsviaba por discusiones con mi pareja actual que no era lo que me interesaba solucionar en ese momento.En realidad quiero hacer todo para esatr bien y a la vez dejo que todo siga igual.Bueno es de mucha ayuda para mi leer estos articulos gracias.

    RTA. SI TODO SIGUE IGUAL ES PROBABLE QUE NADA CAMBIE. PARA QUE LAS COSAS SEAN DIFERNETES, UNO DEBERÁ HACER CONSASDIFERETES. TE RECOMIENDO LEER EN CUENTOS “SANDWICH DE QUESO!

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