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26 agosto, 2018

SEGUIR CONTROLANDO DESPUÉS DE LA MUERTE

 

La conciencia de finitud es lo que diferencia al animal hombre del resto, y genera angustia. La filosofía y la teología se han ocupado del tema.

Lo que podemos decir es que ni siquiera hay un concepto de muerte que sea universal a todos.

Para Heidegger la muerte es la imposibilidad de todas las posibilidades. Claro que no todas las posibilidades nos importan. Cada uno definirá la muerte desde la imposibilidad que más le duela.

¨Pareciera que hoy duele más la muerte, quizás porque está más negada. Antes inexorablemente eramos testigos de nuestra decadencia y de la de los otros. Las posibilidades se iban limitando. Hoy hay posibilidades asi hasta el final, son muchas más que las que teníamos en la época de Heidegger.

Las redes sociales han modificado nuestra vida. No son algo diferente o aparte de ella. Son uestra realidad hoy. Y estas redes nos muestran todo lo que podemos hacer, es como si siguiendo la terminología de Heidegger hubiera aumentado el mundo a la mano. Es decir el mundo que nosotros podemos modificar.

En cuanto a la ilusión de control. Creemos que tenemos más control, en realidad somos controlados, nos dicen que desear, que sentir y qué decir, pero con esta participación en las redes, pensamos que controlamos.

De hecho en los vínculos , a partir de Internet podemos ser ubicados todo el tiempo, pero también es cierto que las redes hacen que quien está a nuestro lado no esté del todo seguro si está sólo con nosotros o al mismo tiempo

Hay personas que dicen no me importa la muerte, porque como Epicuro piensan donde yo estoy no está la muerte y donde está la muerte, no estoy yo porque ya no soy.

Entre las muchas posibilidades que perdemos es la de comunicarnos, el gran silencio de Atahualpa, pero como las redes nos permiten que tiempo real y virtual no coincidan, tenemos la ilusión que podemos dejar mensajes, videos, y seguir influyendo cuando ya no estamos.

Es una falsa ilusión, porque para que llegue el mesaje o el video, debe haber alguien que lo suba, alguien que lo mire, pero queremos creer que seguiremos y los demás son brazos ejecutores de nuestros deseos. Eso es lo que le pasa al controlador.

 

Claro que a algunos lo que más le preocupa es dejar aquello que más les importa, para algunos serán determinados vínculos, para otros el trabajo, su obra, etc. Entonces quieren controlar lo que pasará después, como una forma de negarla.

Yo dejo todo arreglado para que pase esto, o aquello. Muchos lo hacen a nivel económico, obligando a su descendencia a determinadas cosas. Otros dejan reglas precisas. Lo importante es que esta gente, por lo general controladora, que en la vida trata de manejar su entorno, hace más o menos lo mismo para el después.

 

La gente que es consciente de una muerte inminente y tiene hijos pequeños, o quizás abuelos que saben por su edad que no verán a sus nietos de más grandes, dejan videos, y está bien que lo hagan. Es dar la posibilidad a esos pequeños que tengan una idea más clara de su historia familiar. La muerte siempre es algo presente en las familias. El mueto, deja un vacío, pero ese vacío es llenado por los que quedan. Detrás de cada falta hay un mito familiar. El que deja videos o audios quiere manejar de alguna manera lo que se hará con su memoria. Y eso se engancha con lo de Kundera.

 

 

Una manera muy original de ver el después la tuvo Kundera en su libro la inmoratalidad. El planteo es no poder manejar el recuerdo, o la imagen propia cuando uno muere, qué harán con ella los que nos suceden.

Claro que ese era un planteo para el inmortal. La mayoría de las personas que no dejamos una obra para la inmortalidad, seremos olividados a los pocos años. Pero tampoco podemos defendernos de lo que digan los pocos que nos recuerdan, qué anécdotas eligen para evocarnos aquellos que nos sobreviven. Quizás de ahí surja el no hablar mal de los muertos que no se pueden defender. No obstante, aunque uno no hable mal, cada deudo hace un recorte de su vida y esto hace vivir una imagen que a veces no es la que quisiéramos. Kundera toma dos ejemplos célebres de Goethe y Beethoven.

Me parece interesante mostrar que así como hay algunos que se preocupan por su entorno, negando la muerte, otros por su propia imagen, pero en ambos hay una negación de la muerte. La imposibilidad de todas las posibilidades.

 

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