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10 septiembre, 2011

PROYECTO HIJO por Lic. Lorena Ruda

Versus II

Un día nos conocimos, nos enamoramos….nos unimos en convivencia o en matrimonio….decidimos tener un hijo. Lo buscamos hasta que finalmente aparecieron las esperadas dos rayitas en el test. Guau!

Soñamos, imaginamos, idealizamos al otro en su nuevo rol, la panza crecía y las preguntas empezaban a surgir…. A los dos. Miedos e inseguridades, nuestra historia y los vínculos con nuestros padres pasaron un primer plano. ¿Cómo seré como papa? ¿Cómo seré como mamá? ¿Cómo seremos como papas?

Por ahora casi todo sigue igual….no se nota que en realidad ya somos tres. Después de nueve meses efectivamente somos familia.

¿Qué pasa con la pareja en medio de toda esta revolución? ¿Qué siente el hombre como hombre? ¿Cómo se siente? La situación cambio para los dos.

Inevitablemente aparecen las discusiones, mas allá de la felicidad que implica el momento. Todos necesitamos del otro, los tres tenemos deseos. El bebe estar upa, mimos, atención, calor, abrazos, canciones, miradas, alimentación, sueño…..mamá y papá. La mujer-mama necesita descansar, comer, mimos, contención y sostén ya que hormonalmente estamos revolucionadas, pero psíquicamente también! El hombre- papá llega con ganas de estar con su familia, pero también está cansado de trabajar y necesita descansar, caricias, cena, tranquilidad, hogar, atención….pero las miradas cambiaron de foco (transitoriamente).

Él, agotado, busca llegar a casa y tener un rato para si, pero la mama que se despertó de noche, que estuvo todo el día dedicada a responder a las demandas del bebe, espera ansiosa a la pareja para también poder tener un rato para sí, aunque esto sólo sea darse un baño! Con lo cual, otra vez lucha de deseos, campo de batalla.

Racionalmente entendemos al otro, nosotras el cansancio de ellos y ellos el nuestro. Sin embargo se instala una especie de competencia a ver quién tiene más derecho a estar cansado o a necesitar su rato de relax, en vez de ponerse en el lugar del otro y tratar de conversar sobre las necesidades de cada uno.

Vemos de nuevo como cuando no hay lugar para dos deseos, las consecuencias se ven reflejadas en los vínculos que construimos, con nuestro hijo por un lado, pero con nuestra pareja por otro.

Cada uno encuentra la manera mas “aceptada” de hacer el reclamo. Pero detrás de cada reclamo hay en realidad un pedido de “mirame”. Necesitamos recuperar la mirada del otro que en este momento solo apunta a un lugar: nuestro bebe! Y lamentablemente muchas veces la pareja encuentra en las peleas su momento de “encuentro”, haciéndose reproches y defendiendo su lugar. Es más fácil llegar al otro desde un planteo que pedir lo que verdaderamente necesitamos, aunque en esta etapa quizá no podamos satisfacer al otro en sus pedidos. Quizá entender esto sin caer en “poner en falta” es lo más difícil.

Muchas veces el hombre se siente desplazado y en este caso, si no puede reflexionar sobre esto, el vinculo padre -hijo estará creciendo sobre esta base, como así también la relación de pareja comenzará a ser cada vez mas “tensa”. “La intensidad con la que el varón decida comprometerse y vincularse para sostener la díada mama-bebe, le permitirá acomodarse integrando la triada. No desde el reclamo, sino desde el sostén y la observación de ‘ lo que pasa’ en lugar de pretender que ‘ las cosas sucedan como a mi me gustaría'”( Laura Gutman)

Este tipo de situaciones se escuchan permanentemente en el consultorio. Creo que es inevitable que dichas discusiones no estén una vez que llega el bebe a casa…aunque si uno es sincero consigo mismo y puede poner en palabras lo que le pasa, si revisa su historia y los sentimientos que le genero el nacimiento de un hijo, puede ser mas fácil.

Este tema es complejo y creo que lo mejor es seguir hablando de esto de a poco.

Si tienen ganas pueden mandar alguna pregunta a lorenaruda@hotmail.com o incluso sugerir algún tema que les resulte interesante.

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