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31 diciembre, 2008

PASAJE DEL AÑO ( poema)

 

Pasaje del año

 

 

El último día del año

no es el último día del tiempo.

Otros días vendrán

y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.

Besarás bocas, rasgarás papeles,

harás viajes y tantas celebraciones

de aniversario, graduación, promoción, gloria, dulce muerte con

                                                                                   /sinfonía y coral,

que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,

los irreparables aullidos

del lobo, en la soledad.

 

El último día del tiempo

no es el último día de todo.

Queda siempre una franja de vida

donde se sientan dos hombres.

Un hombre y su contrario,

una mujer y su pie,

un cuerpo y su memoria,

un ojo y su brillo,

una voz y su eco,

y quien sabe si hasta Dios…

 

Recibe con simplicidad este presente del acaso.

Mereciste vivir un año más.

Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.

Tu padre murió, tu abuelo también.

En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,

pero estás vivo. Una vez más estás vivo.

Y con la copa en la mano

esperas amanecer.

 

El recurso de embriagarse.

El recurso de la danza y del grito,

el recurso de la pelota de colores,

el recurso de Kant y de la poesía,

todos ellos… y ninguno resuelve nada.

 

Surge la mañana de un nuevo año.

 

Las cosas están limpias, ordenadas.

El cuerpo gastado se renueva en espuma.

Todos los sentidos alerta funcionan.

La boca está comiendo vida.

La boca está atascada de vida.

La vida escurre de la boca,

mancha las manos, la vereda.

La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

 

 

(Versión de Rodolfo Alonso

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