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10 enero, 2014

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Odio A Mi Mamá

por Claudia Selser / Clarín MUJER

El enfrentamiento hija-madre forma parte del folklore familiar. Pero a veces, el conflicto puede escaparse de las manos. Antídotos posibles.

“La odio. No saben cuánto la odio, siempre me arruina la vida, hoy tengo una fiesta que va demasiada gente, va a ser la mejor fiesta del mundo y no me quiere dejar ir. De verdad estoy empezando a odiarla, no la soporto y ni la quiero ver, arruina todo, va a acabar con mi vida social. Obviamente soy una adolescente, y no, la verdad es que me porto bastante bien, tengo buenas notas, nunca miento, nunca he hecho nada raro ni he llegado borracha a mi casa. Me parece injusto que no me deje ir, sólo en junio me he perdido 3 fiestas”.

Como este comentario vertido en un foro de adolescentes, el odio a la madre ocupa una buena parte del ciberespacio. Con este nombre hay 3.920.000 sitios en español, y al escribir Y hate my mom, la suma asciende a 111.000.000 sitios de habla anglosajona.

Con sus variados matices, el asunto es casi un folklore familiar ni bien las niñas traspasan la adolescencia. Todo lo que tenía de maravillosa la madre idealizada de la infancia y la pubertad, deviene en su contraparte. Así lo dice Graciela Moreschi, médica psiquiatra y autora de Adolescentes eternos: “Hasta la pubertad los hijos tienen los mismos valores que los padres, pero luego necesitan romper, confrontar, produciendo la sorpresa de los padres con un cambio tan abrupto. Aquí aparece la desidealización, tanto más fuerte cuando más idealizada haya sido la madre durante la niñez.”

Además del camino personal, la imagen de la Madre (así, con mayúsculas y en abstracto) recibe tal nivel de idealización que no deja lugar para poner los matices, los defectos, las ambigüedades que le cabe a cualquier mortal. Y a esto parece deberse a que ya, desde los cuentos infantiles, es necesario inventar a una madre absolutamente mala: la madrastra.

Gisela tiene 20 años, estudia y hace una pasantía afín a su carrera. Vive con sus padres y con un hermano de 16 años y pelea a diario con su mamá: “Yo disiento con ella en muchísimas cosas, no nos parecemos, tenemos visiones de la vida completamente distintas, eso nos hace discutir. El problema es que mi mamá quiere lograr conmigo lo que ella quería cuando tenía mi edad y yo no voy a hacer. Ella anda por los 50 y hay un quiebre de generaciones. Nosotras, a los 20, tenemos otra visión de la vida, tanto de la femineidad como del trabajo, de los hombres y de las relaciones amorosas.” Lo peor, dice Gisela, es que “yo no la puedo admirar en lo que logró en su vida. Yo quiero lograr mucho más que ella, quiero ir más lejos, por eso no voy a seguir el camino que me muestra”.

Graciela Moreschi dice que esta es una situación bastante frecuente en esta época: “Muchas madres dan a sus hijas un doble mandato. Por un lado, ‘No seas como yo, sé como mis sueños’… Pero al mismo tiempo, le dicen: ‘Si no repites mi historia, si te liberas, serás una traidora’. Son madres que impulsan a sus hijas a ser más que ellas, pero están lejos de poder tolerar emocionalmente la angustia permanente de que su hija sea realmente diferente y viva en un mundo alejado del que ella conoce. La idealización viene a ser la contraparte de la envidia.”

El camino a la femineidad

Hasta el fin de su vida Sigmund Freud trató de develar el enigma de la femineidad. En sus últimos trabajos admitió que no lo había logrado y dejó para sus sucesoras la tarea de desentrañarlo.

En esa búsqueda, el creador del Psicoanálisis -cuestionado por el feminismo- dijo que el volverse mujer es un proceso largo y bastante tortuoso, mucho más que el que les toca a los varones para devenir hombres. ¿Por qué? Porque ambos comparten desde el comienzo de sus vidas el mismo objeto de amor: la mamá. Pero mientras que el varón seguirá el recorrido abandonando a la madre por otra mujer (fuera de su familia), la niña debe hacer un doble proceso: en primer lugar, pasar de la madre al padre como objeto de amor, y desde el padre a un hombre que no sea de la familia.

¿Por qué la niña abandona a la madre como objeto de amor en su infancia? Freud es claro al respecto: Dirá que “el amor se resuelve en odio”. Porque un día se da cuenta de que no es “completa” porque no tiene pene. Y también porque no le dio a ella un pene. Más allá de la literalidad de la castración según el psicoanálisis, hay algo del desencanto con respecto a la madre en gran parte de las mujeres. E incluso muchas se sentirán identificadas con una de las frases que suele aprenderse en la Facultad de Psicología: “Una mujer nunca dejará de dialogar viscosamente con esa madre que lleva adentro.”

Tercer personaje

Pero además, en este conflicto entre una mujer joven y una mujer adulta, suele haber un tercer personaje no menor, el padre, que juega también un papel importante, como referente de la disputa, viendo por quién de las dos se inclina. Así lo explica la Graciela Moreschi: “El problema es cuando el padre usa a la hija (o al hijo) para procesar desentendimientos con la madre que no se animaron a plantear. Aprovechan entonces esta competencia para ponerse del lado de la hija, a veces con frases sutiles como: ‘Bueno, pero vos siempre sos tan complicada’ o ‘Hija, ya sabés como es tu mamá’. Si bien esto parece un comentario conciliador, está sugiriendo que la madre está fuera de lugar y que la hija tiene razón, lo que activa la competencia entre la madre despechada y la hija envalentonada.”

Si, en cambio, el padre apoyara incondicionalmente a la madre, aún a riesgo de ser injusto, la hija sentiría bronca pero pondría su objetivo afuera. “Perder en la competencia edípica es lo que salva a un hijo o a una hija. Puede entender que ahí no es su lugar, que tiene que buscar un lugar afuera”, dice Moreschi.

Dos lugares definidos

Otro motivo frecuente de disputas entre madres e hijas es la falta de lugares claros. Así lo explica la terapeuta Nora Chimirri, psicóloga transpersonal, directora del Centro de Terapias Al Uno. “Lo veo cada vez más seguido en el consultorio. “Las mujeres adultas tenemos la presión de ser jóvenes o parecerlo, a como dé lugar, y esto está llegando al punto de que vos ves a una hija adolescente con su mamá y parecen hermanas. Esto genera una situación extraña y confunde mucho a la hija, que ve desdibujada la diferencia generacional. No se trata de algo de orden físico solamente: implica la pérdida del lugar del que contiene.” ¿Cómo contener? “Dándoles a nuestras hijas el lugar que les corresponde, sobre todo en la adolescencia: saber que ellas son más lindas, más inteligentes, más jóvenes de verdad. Aceptar el paso del tiempo implica sabiduría y esto les permite a las hijas salir de la rivalidad (mi mamá no es igual que yo) y sentirse contenidas.”

Poner los roles en el lugar que corresponde permite también poner límites en una edad donde tanto se los necesita. “Ya sabemos que tu hija nunca te va a decir: ‘¡Ay, qué suerte que me pusiste límites! Pero los padres nos tenemos que bancar el enojo de los hijos. Cuando se trata de roles claros y no de autoritarismo -remarca Chimirri-, aunque haya desacuerdo, entre madres e hijas se genera una confianza y una buena comunicación.”

 

 

17 Comentarios Dejá tu comentario
  1. Valentina
    Jul 24 2017

    Hola doctora, tengo 17 y siento un profundo odio por mi madre, no vivo con ella desde hace dos años, pero siempre que voy a visitarla discutimos. Hace unos dias me mando un mensaje de texto diciendo que se iba a suicidar porque estaba triste, sólo para hacerme sentir mal por no quererla. La odio pero nunca se lo demuestro, ya no sé que hacer, quiero sacarla de mi vida. Desde los diez años me ha hecho sufrir, hacía cosas que me dañaban y luego me pedía disculpas, pero ya llegó mi límite, la quiero fuera de mi vida, como si no la hubiera conocido. ¿Debería ir al psicólogo?

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    • Sí Valentina, deberías ir , no por no quererla en tu vida sino porque el odio ata más que el amor. Si no lo trabajas, llevarás esa carga siempre. No porque sea tu madre tienes que quererla, eso está claro y puedes desear no verla, eso está bien, pero hay que hacerlo de manera que a tí no te ate como carga.

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  2. MARU
    May 18 2017

    Dra. Confieso que me obligo a visitar a mi madre, que hay ocasiones en que la detesto. Ya tengo 45 años y día a día evidenció que la mujer que me dio la vida es una mitoma… Desde que tengo uso de razón me ha tocado escucharla hablar y observar que no tiene coherencia, una cosa es la que habla y otra la que hace. Miente al descaro, se inventa realidades alternas.
    Mi hermana mayor se suicido a sus 46 años (odiaba a nuestra madre) y el día del entierro nos toco caminar para buscar la tumba de mi papá (allí la enterraríamos) y ella lo único que estaba pendiente era, que no le había salido su programación (incinerar a mi hermana) ya estaba hablando con el señor del cementerio para comprar un terrenito de lo más patético y de paso no le quería poner el nombre de su hija. Ese día le reclame al llegar a su casa (nunca nos ha reconocido derechos los bienes adquirido, heredados tras el asesinato de mi padre, así que las hermanita … no tenemos casa). Y armo todo un teatro, aparento estar dormida (evadiendo mi conversación) y yo igual, le seguía hablando y le reclamaba que hasta cuando ella iba a comportarse así, que ya basta de tantas mentiras que aceptara la verdad y dejara de mentir; que siempre nos ridiculizaba y era por eso que hablaban de nosotros..
    Evadió hasta convertir mi reclamo en una discusión, ese día me moleste y me fui a la calle, con la intensión de irme para donde vivo actualmente, cosa que no se puedo, ya que no había transporte. Me devolví a la casa y no le hable hasta el otro día. Que hablamos, ella como si no había pasado nada (mi pareja fue a la casa de mi mamá y ella le conto una versión totalmente distinta a lo que había pasado)
    Me toco explicarle. Llore de dolor y a la vez de ira y en muchas oportunidades pensarla y recordar la niñez que nos dio a mi hermana y a mí duele. Ella (mi madre) es pre-juiciosa, chismosa, su casa siempre esta como casa de loco, sucia, el arrume corotos y criticona.
    Yo salí embaraza era una cabra (ya tengo pareja estable) eso la avergonzó a tal punto que hasta la fecha dice que mi hijo es su hijo, mi hermana menor le dice hermano a mí, mi sobrino me dice mama; yo ya le he plantea a mi hijo que no entendía lo de mi hermana o sea su tía, porque cuando yo lo parí ya ella era una adolescente. Ya el es un adulto joven y persiste todo ese panorama y yo he optado por alejarme. No soporto tanta estupidez.
    Y de paso en los últimos años que yo he bombardeado a preguntas a la señora que me dio la vida, bien sea por lo que nos ha hecho ella se altera, grita, ofende y hasta miente (de niñas nos maltrato mucho), llegamos a ser para ella, unas adolescentes rebeldes. No tuvimos una vida como el común todo era una desconfianza (vive con su cuarto cerrado) yo estando de joven a mi madre un día se le olvido y no dejo el cuarto cerrado, sentí curiosidad y entre encontré ropa intima mía, se la saque de su cuarto nunca me dijo nada.
    Hasta ahora perdí la cuenta de las mentiras que ha dicha y de las cosas malas que he descubierto de ella y me decepciono, me da pena y quiero ser una persona normal. SIEMPRE LE PIDO A DIOS QUE ME DE UN CORAZÖN SANO PARA AMaR!!!
    Dra. ¿Qué más puedo hacer? Cada día la detesto más… Me obligo a visitarla, a responderle el teléfono. Es difícil. Disimulo frente a mi hijo (No quiero que mi hijo arrastre nada negativo). Mi familia y hasta mi hermana que era la mayor (la que se suicido) para que ella superara ese odio; yo le decía siempre ella (mi mama) no se merece que sufras y mucho menos destruyas tu vida y mi hermana no lo supero. Esta situación me agota, ella me agota. La veo y veo que está enferma y no busca ayuda. Y le pregunte: ¿madre que debo creer si dices que no estás loca…? ¿Que eres mala?
    Y como todas nuestras discusiones y conversaciones estériles… Todo sigue igual de peor. Yo le di las gracias por informarme de su situación y que estuviera clara que no le aceptaba sus mentiras, que dejara de calumniarme de inventar cosas para sólo quedar bien y que buscara ayuda de urgencia!

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    • No puedes obligarte a amar a alguien, como mucho perdonarla. Perdonar es entender que tiene una discapacidad para los afectos, una persona incompleta que paga por su discapacidad, ella no ama ni es amada , siquiera por sus más cercanos. No hace falta más, el odio te ata a ella. El odio tiene que ver con tus expectativas. Crees que debería haber sido diferente. Sería bueno que lo hubiera sido, pero no lo es. Esto te obligó a crecer solay lo hiciste bien. No te exijas lo que no puedes, y no tienes por qué ir a visitarla si no quieres, basta con que te hagas cargo de no abandonarla a su vejez.

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      • MARU
        May 18 2017

        Gracias Dra. Graciela, por su pronta respuesta; Dra. Yo no quiero odios en mi corazón, no acepto el odio en mi corazón, y quiero sanar completamente en reiteradas ocasiones le he dicho a mi madre que la perdono y que me perdone por todo lo malo que he hecho, y que sea lo que sea la amo, no la adoro, y si la quiero por ser el ser que medio la vida, y que estoy clara que no se viene con un manual en la panza y nos equivocamos, que ya busque ayude, que ya basta , que no aguanto más esa situación. Pero ella con su locura, me superan y no tolero su comportamiento.

        Decidí dejar un tiempo sin ir sin verla… estoy agotada y de mal humor. Y mi hijo siempre me pregunta como esta ella y que este pendiente.

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  3. Analia
    Ago 2 2016

    Hola Graciela!hace un año que siento un rechazado tremendo hacia mi madre, siento q ya no soporto q este en mi mismo metro cuadrado. No soporta q este proyectando mi vida con novio, irnos a vivir juntos. Soy estudiante de universidad, cuando me va bien me ” viste q te pones mal al pedo, sos una boluda” y cuando me va mal deja de pelotudear y ponete, siendo que me desvivo por facultad. Absolutamente todo me crítica y de mala manera hacia mi y a mi hna hace exactamente lo mismo y no le dice nada. La verdad que me siento muy cansada y la quiero mandar bien a la m…

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    • Quizás sea bueno que le pongas un límite. DE todos modos creo que estaría bueno que tú trates de trabajar los sentimientos que ella te despierta. A veces uno cree que es sólo el otro, pero si nos enganchamos por algo es, y como no podemos hacer nada para que el otro cambie, nos viene bien trabajar con nuestras emociones negativas: Bronca, frustración, indignación, injusticia, impotencia, irritación, angustia, resentimiento. Todas estas están en el libro “si el otro cambiara” hay ejercicios para hacer con cada una. Es un libro sobre vínculos, de cualquier tipo, fraternal, pareja, madre – hijo, amigos o laborales. Te recomiendo leer los 3 primeros capítulos y luego sólo una emoción o conducta por día, pero profundizando en el pensamiento disfuncional que corresponda a cada una.

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      • anali
        Ago 3 2016

        muchisimas gracias graciela! voy a poner en practica cada uno de tus consejos!. saludos

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  4. delia flores
    Feb 27 2016

    Buenas Tardes tengo tres hijas , 19,17 y 12 años, hace unos días tuve una discución muy fuerte con la mayor de mis hijas, donde me dijo el odio que sentía por mi, por todo lo que ha pasado, pasamos muchas cosas feas pero siempre acompañándola…pero esa noche me dijo que no me soportaba, que nunca quiso que yo estuviera acompañándola, que no soportaba mi presencia, ese momento solo que el mundo se derrumbaba, que mi único pecado es amarla mucho, pero su mirada parecía quererme traspasar, hoy me ignora por completo y lamentablemente ,no cuento con el apoyo del padre, me dice que la deje pero ya no .Saludos muchas gracias

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    • DElia: entiendo que es muy duro lo que has vivido. Las adolescentes muchas veces pasan por crisis durísimas , sobre todo con su madre, no obstante no hay que minimizarlo. si ella está así, es porque algo está actuando de la familia. Creo que deberías hablar con tu esposo. Su actitud no ayuda en lo más mínimo, más bien la exacerba. quien calla otorga. Te recomiendo a vos y tu marido que lean “Si el otro cambiara” es un libro de vínculos, les servirá para analizar las conductas que tienen con ella y entre ustedes. El debería leer invalidación. Es lo que está haciendo.

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  5. quiero felicitarte dr. graciela por tan buen post, quisiera que me ayudaras, tengo un hijo de 14 años, una edad complicada, es un buen chico pero cuando trato de corregirlo me odia por completo, no entiende que como madre trato de enseñarle para que tenga una vida mejor, que hago para que me entienda?- que clase de castigo debo tener con el par que comprenda la situación? Saludos y muchas gracias.

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    • Muchas veces pasa eso con los adolescentes, y uno debe tener claro que lo hace por su bien, no para que lo quieran. Luego entenderá. Ser padres es guiarlos, no hacerse amigos ni ser complacientes para que nos amen.
      No sé si intuyes su bronca o él te la expresa. No puedes permitir que te falte el respeto. que sienta lo que quiera pero no debe hacer acciones irrespetuosas. Sólo en ese caso lo castigas con lo que le gusta, un castigo que debe cumplirse, y que esté directamente relacionado con lo que ha hecho.
      Si no te falta el respeto, si simplemente no cumple o hace mal lo que le asignas, no debería haber castigo, simplemente que lo haga de nuevo hasta que lo logre. Recién ahí podrá hacer lo que desea. Lee límites de esta página.

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  6. BEATRIZ
    Abr 13 2015

    SOY MADRE DE DOS HIJAS DE 27Y 29 AÑOS
    LAS DOS ME ODIAN. YA NI SIQUIERA ME HABLAN Y ME CULPAN DE TODAS LAS COSAS
    MALAS QUE LE SUCEDEN.
    LA VERDAN NO SE QUE HACER.
    ADONDE RECURRIR.
    GRACIAS ESPERO RESPUESTA

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    • Beatriz: Poco podemos hacer para que el otro responda o sienta como nosotros queremos. A veces uno tiene que aprender a aceptar que el otro sienta lo que no le gusta, lo importante es que uno se respete y no qiuera conformar al otro como si fuera en realidad culpable de algo, y si lo fuera deberá repararlo. Creo que te vendría muy bien leer “Si el otro cambiara” tiene ejercicios prácticos para trabajar sobre el miedo, la bronca, la impotencia, frustración y todo o que sentís en este momento. También trabaja las conductas de presión, exigencia, y te muestra el efecto que causa en el otro, casi siempre contrario al que esperamos.

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    • Te aconsejo leer Si el otro ctrata sobe ese tema, El planteo del libro es que no podemos cambiar la realidad, sólo lo que nosotros hacemos. analiza nuestra conducta y las emociones que nos llevan a ellas, como miedo a la pérdida, necesidad de conformar, celos bronca, resentimiento, culpa, y otros; en el libro trabajo 22 las emociones y las creencias que sostienen estas emociones.
      Te recomiendo leer los primeros 3 capítulos y luego sólo la conducta que estés teniendo. Sólo esa, pero andá siguiéndola hasta el final. Cada conducta es provocada por una emoción y esta por un pensamiento disfuncional y una creencia. Es un trabajo para hacer contigo misma. si algo no comprendes luego me vuelves a escribirambiara”

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  7. fernanda ferreyra
    Jul 23 2014

    Es muy cierto. Lastima q mi inquietud es q mi hija se salio de control. Su vida esta formada a base de mentiras. Mi dialogo es muy bueno,pero igual no se abre hacia a mi. Todo se pone cada vez peor. Empezo hace un largo tiempo a hacer indebidas,q me desesperan y me preocupan demasiado. Sus comentarios me resultan muy interesantes. Desde ya mvuchas gracias.

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    • Fernanda: hay momentos en que los hijos se ponen rebeldes y están en esa etapa. De todos modos hoy no podrías decir que el diálogo es bueno si están en esa situación. Acabo de escribir un libro, que ahora está agotado pero saldrá en agosto la nueva edición: si el otro cambiara ¿por qué construimos vínculos que nos atrapan? . Creo q te puede ayudar mucho porque trabaja con los sentimientos que nos dispara una relación. qué sentimos, por qué y cómo trabajar esas emociones. Es para trabajar todo tipo de vínculo, no es mi intención venderlo, te lo recomiendo porque creo que te ayudará.

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