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8 febrero, 2015

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Barbies, ¿juguetes inocentes o caballitos de Troya de valores patriarcales?

Los que como yo vivimos nuestra primera juventud en la década del 70- 80, sabemos lo importante que fue el movimiento feminista. Nunca me identifiqué porque considero que los ismos no son buenos en ningún sentido. No obstante, admito que su influencia provocó un posicionamiento diferente de la mujer. El problema es que no lograron cambiar los paradigmas, sólo trocar las figuritas de ahí que a cuarenta años de aquella efervescencia se vea un rebrote, entre las jóvenes, del peor machismo, ese que coloca a la mujer en situación de objeto. No estoy hablando de hombres sino de mujeres que gustosas compiten para ser objetos hermosos listos para ser usados.

Ver como las botineras se han convertido en un modelo a seguir, que el objetivo de muchas chicas sea conseguir una pareja con dinero, me hizo replantear qué hemos hecho.

Desde siempre a las niñas les regalaron muñecas para que, jugando aprendieran lo que se suponía serían sus actividades de adultas. La muñeca representaba al bebé, el otro, al que debían cuidar, alimentar, cambiar, enseñar. No creo que fuera casual que la mayoría de las mujeres trabajadoras, lo hiciera en profesiones de servicio, tales como maestra, enfermera, o secretaria.

Después de un breve período de apertura en el que se incluyeron otro tipo de juegos con los que ellas pudieron experimentar diferentes roles, se volvió a la muñeca como juguete de preferencia, sólo que éstas son diferentes a las de antaño. Las muñecas de hoy, las Barbies no representan al otro, sino a la dueña.

El tema es que la muñeca, si bien trata de cumplir con las exigencias estéticas de hoy, no respeta en lo más mínimo las dimensiones reales de la figura humana. Ninguna persona real puede tener las esas proporciones. Así comentado pareciera un tema menor, sin embargo no lo es cuando advertimos que las pretensiones de muchas adolescentes, tampoco respetan esta realidad física. El que el modelaje esté tan valorizado entre las chicas de hoy, no es un hecho casual. Por cierto, continúa siendo una actividad de elite, dado las condiciones que exige, las cuales, a su vez, acrecientan su prestigio. Pero de niñas, cuando aún no se ha definido el físico adulto, muchas son las que sueñan con esa profesión, desconociendo que, además de lo físico, la profesión incluye conocimientos estéticos de forma, color, historia del arte que son indispensables para la formación. Muchas de estas niñas, al crecer, se sienten desilusionadas consigo misma y se someten a serios maltratos, en un intento por lograr el físico ideal. Yo me pregunto, ¿tendrá algo que ver esta hermosa muñequita? Después de todo, sus proporciones irreales proponen una esbeltez inalcanzable.

De este modelo han derivado propuestas de juego tales como spa para niñas. Hoy uno de los entretenimientos elegidos para los cumpleaños de las niñas de 7, a 9 años son spa donde se las tiene sentadas y quietas esperando que una experta las decore. ¿Si esto no es una preparación para transformarlas en objetos, entonces qué es?

Pero no se trata solo de la belleza de su físico, el juego que con ella se realiza es diferente al tradicional. Ella no representa al bebé, es decir al otro, ella representa a la dueña. Las chicas se identifican con las hermosas muñecas, con su físico de modelo, con su elegancia, con su gracia.

Sabemos que a través del juego los niños se preparan para la vida, por lo que cabría preguntarse ¿qué papel habrán tenido ellas en este creciente narcisismo actual? Sería ingenuo depositar la responsabilidad en estas muñecas, pero supongo que estar la mayor parte del tiempo en un juego donde uno es sujeto y al mismo tiempo objeto, donde el otro prácticamente no existe, donde la atención se vuelve permanentemente hacia el sí mismo, puede llegar a ser un buen entrenamiento.

Las profesiones que la Barbie encarna son meros pretextos para lucir la indumentaria apropiada. Son médicas, oficinistas, deportistas, modelos, todo dependerá de los objetos que la acompañen. Pero son objetos que no se pueden usar, tiene un valor emblemático. Es decir que cuando la niña juega a ser médica no investiga una actividad, no hay posibilidades de hacer, y así aprender, se trata de un como si, se hace como que se es, pero no se hace nada. Lo importante es llegar a la meta, no transitar un camino. Lo importante es ser, no hacer.

En mi práctica clínica he tenido ocasión de comprobar que muchas de las chicas desorientadas en cuanto a su futuro, de pequeñas han jugado casi exclusivamente con estas muñecas. La pregunta que yo me hago es si el hecho de no haber experimentado a través del juego ningún tipo de actividad ¿no habrá contribuido a ese desconocimiento de los propios intereses? Muchas de ellas deambulan de facultad en facultad sin encontrar algo que les atraiga. Aprendieron a conocer al médico por el guardapolvo y el estetoscopio, jamás jugaron con un microscopio ni investigaron la naturaleza. Saben lo que es una bailarina porque la Barbie, tenía hermosas zapatillas de punta, pero ignoran el esfuerzo que implica llegar al escenario. No conocen otro placer que el de gustar, su satisfacción es ser más linda o estar mejor equipada que la otra, tal como cuando eran niñas y su Barbie lograba opacar a la de su amiga. Como entonces, el mérito no depende de la actividad, sino del ser y tener. Por eso, cuando comienzan a transitar los verdaderos caminos de la realidad, no están preparadas para hacerlo. Se sienten desilusionadas, aburridas, exigidas, y confundidas.

Creo que es interesante reflexionar sobre estos hechos, y dilucidar si en realidad estas muñequitas son tan inocentes como aparentan, o estamos ante un caballito de Troya capaz de destruir las expectativas de maduración y crecimiento que la mujer se ha impuesto en las últimas décadas.

Propuestas para un crecimiento diferente.

Para las inclinadas a lo estético

  • Visitar museos de arte.
  • Jugar a confeccionar ropa y accesorios con distintos elementos.

Para los curiosos por las ciencias biológicas

  • Salir con los chicos al aire libre, plazas, jardín botánico, para dar algunos ejemplos, muñidos de lupas y jugar a encontrar insectos, diferenciar hojas de distintos árboles.
  • Museos de ciencias.
  • Comprar microscopio.

Para las inclinadas a las actividades de oficina

  • Hacer tableros de maquinas de escribir y como si fuera una test de memoria enseñarles a memorizar las letras y poner los dedos, haciendo competencias a ver quién puede escribir más rápido.

Para las que tienen inclinaciones en la construcción

  • Comprar madera de balsa y jugar a construir cosas sencillas.
  • Dibujo de planos sencillos.
  • Juegos matemáticos

Para los que tienen inclinaciones artísticas

  • Pintar con acrílico o témpora en bastidores de tela que puede confeccionar ellos mismos.
  • Tocar instrumentos sencillos.
  • Jugar a identificar las notas.
  • Identificar los instrumentos de una composición musical.
  • Contar e inventar cuentos.
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1 Comentario Dejá tu comentario
  1. e
    Ene 31 2012

    Excelente artículo sobre las Barbies. A los muchachos los llenan de autos con autopistas, robots, legos, pelotas y video-juegos. Mientras que a las muchachas las saturan con muñecas, mascotas plásticas, artículos de cocina y coches de bebés de juguete. Sinceramente considero que es deber de los padres, evitar esta discriminación infantil. Pero hay muchos que caen en el conformismo. ¿Y que más se puede hacer?

    Por mi parte tuve suerte de escapar de ese caballo de Troya que sólo me sirvió para untarle huevo en su plástico pelo (quería que su pelo fuera más brillante de lo que ya era), llenarla de glitter por su plástico cuerpo (mas brillo) y diseñarle una chaqueta con falda.

    Sinceramente, espero que las cosas varíen de aquí en adelante.

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