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1 de enero de 2007

LA MARCA DEL PSICOANÁLISIS

Se dice que esta es la ciudad de los psicoanalistas y los psicoanalizados, y de alguna manera esto debe influir en nuestro comportamiento, o quizás porque somos como somos es que el psicoanálisis ha sido una disciplina tan aceptada. Ya sea causa o efecto, lo cierto es que esa desconfianza de lo manifiesto y  la permanente búsqueda de lo oculto nos remite a él.

Lo que cabe preguntarse es ¿hasta qué punto esto nos es útil? En el curso de un tratamiento facilita al comprensión de los motivos profundos, y permite que la persona se hago cargo de esa parte de sí que está en las sombras, pero no por eso menos presente.

A nivel social, no estoy segura que tenga este mismo efecto. Fundamentalmente porque nos hemos quedado sólo con la desconfianza de lo manifiesto.

Pero debemos tener en cuenta que la realidad es lo manifiesto, y entonces me pregunto en qué medida nuestra actitud no está colaborando en desvanecer la realidad y convertirla en pura ficción. Aprendimos que nada es lo que parece ser, y desde una lectura lineal, esta podría ser la causa de la desconfianza.  Pero sabemos que la realidad la hacemos entre todos. Es nuestro producto . Fruto de un accionar que deriva de la interpretación que previamente hicimos de esa realidad a la cual modificamos con nuestros actos, para volver a reinterpretarla y así a infinito. Parece ser una estructura circular que se autosostiene. Nuestra suspicacia descalifica cualquier propósito, y a su vez éstos son engañosas. Solemos decir: » Con esto no alcanzará. Sabemos que hay otra cosa, la solución está más allá…..» Y seguramente es así, pero con tal anticipación vaciamos de sentido cualquier objetivo. Y ese sinsentido termina por paralizarnos o catapultarnos a una acción perversa , que por otro lado son las únicas que prosperan ya que su razón está en otra parte diferente a la declarada. No podemos corregir sobre la marcha porque  ya antes del acto está planteada la duda. La realidad luego confirmará nuestras sospechas, pero la pregunta es ¿ no nos estaremos adelantando demasiado?. Frente a esta realidad engañosa  es imposible plantearse un hacer concreto.  El único  acierto al que podemos aspirar,  es la anticipación de la catástrofe. Develar la mentira del discurso termina siendo nuestro principal propósito .

No conozco la solución. Mi plateo pretende hacer una reflexión sobre una realidad que sin querer estamos contribuyendo a sostener. Quizás el secreto esté en no adelantarnos. Esperar la respuesta concreta, y luego analizarla, corregirla y exigir otra. Ir construyendo el camino paso a paso.

Seguramente no será perfecto, pero es importante que esté. Si lo dinamitamos antes de comenzar, lo único que tendremos es nada.

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