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13 marzo, 2013

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La llegada del hermanito: Todo un tema

 

Por Lic. Lorena Ruda

Luego de un tiempo de la llegada de nuestro primer hijo, cuando seguramente todo ya se acomodó a la nueva vida, se logró una convivencia relativamente armoniosa entre los 3, cada uno ya tiene sus actividades y ya nos olvidamos el movimiento que generó en la casa la llegada del primer hijo, llega el segundo! En algunos casos planeado según las circunstancias y maneras de pensar la familia, en otros planeado con mucho deseo porque las ganas de ser padres nuevamente afloró desde ese lugar y en otros casos, el deseo estaba ahi a la espera de su imprevista (y no tan imprevista) llegada.
Nos enteramos del embarazo y puf, invasión de sentimientos encontrados, felicidad, miedos, y muchas veces, culpa por hermano/a mayor!
Los adultos damos por hecho que los hermanos mayores “estarán celosos” y es una respuesta que solemos tener ante cualquier actitud o acción de nuestro hijo. Quizá sin evaluar lo que realmente le pasa ya contestamos ”está celoso”. Pareciera que muchas veces respuesta calma más a los adultos que necesitamos poner palabras a lo que no sabemos, ahora ya sabemos que actúa de tal o cual forma porque simplemente está celoso. Pero, lo cierto es que los celos de los hijos, generalmente, es una construcción de los adultos, sobre todo durante el embarazo donde todavía la llegada efectiva del hermanito no sucedió y el chico poco puede interpretar lo que está sucediendo. Seguramente se estará preguntando porqué la panza de la mamá crece, cómo es que ese bebé llegó ahi adentro y ahora va a salir, porqué todos le dicen” que buenooo, ahora vas a tener con quien jugar!!”  “siempre te vamos a querer”… estas frases son las que muchas veces “avivan” al hermano mayor de que lo que está por llegar puede poner en duda el amor de los padres, más especificamente, de la mamá. En vez de demostrarle lo importante de su lugar, de enfatizar nuestra mirada en él, etc, le advertimos que su lugar pende de un hilo. Lo cual no es cierto. Cada hijo tiene un lugar, una personalidad, virtudes, defectos. A veces es nuestro propio temor por “no poder amar a dos por igual” el que nos hace sentir que nuestro hijo tampoco podrá querer y aceptar al hermano, o que su lugar es reemplazado por el nuevo integrante.
Si nuestra actitud por la llegada del nuevo hijo a la familia es con felicidad, si tratamos de incluir al hermano mayor dentro de los cuidados del recién nacido, desde el embarazo haciéndolo participar en la elección del nombre, muñecos, preparar el cuarto, etc…el niño no tiene porqué sentirse desplazado, hay que ayudarlo a que también sea su bebé, y desde un lugar de “hermano/a mayor” lo cuidará y le enseñará cosas que él, ya vivió.
Obviamente la llegada del hermanito tendrá un efecto en el mayor, pero no necesariamente lo va a vivir con celos. Podemos ayudarlo a que sienta que pierde el lugar de hijo único, el cual tuvo mucho tiempo y recibió todo lo que necesitaba (no me refiero a objetos sino a mirada, contención, mamá, papá, familia, brazos) para ganar otro lugar, que tendrá algunas ventajas y unas desventajas como cada lugar, el de “hermano mayor”. Su lugar de primero jamás lo perderá, a no ser que nosotros como padres ayudemos a generar sentimientos de competencia. A no ser que nosotros demos por hecho que “está celoso”.
Muchas veces le sucede lo mismo que a los demás nenes de su edad, está más caprichoso, más demandante, más peleador, etc… No se nos ocurre pensar que eso que le pasa tiene que ver con la etapa que está viviendo, más allá de la llegada de su hermano? No caemos en una respuesta fácil que nos evita poner atención a lo que realmente necesita nuestro hijo? Si la llegada de un segundo hijo corre nuestra mirada del primero, entonces sí habrá más celos. Pero si seguimos prestando atención a sus necesidades y respondiendo aunque sea con la mirada y la preocupación, nuestro hijo podrá recibir al hermano con la misma felicidad que nosotros.
Tampoco es cierto que un hijo pretende estar en el lugar del otro, por el contrario, cada uno pretende poder ser sí mismo y para esto, es nuestro deber “mirar” lo que cada uno necesita. Es muy común escuchar “no quiero hacer diferencias, si a uno le doy A al otro también”, lo que quizá a veces no nos damos cuenta es que no los dos necesitaban A. No nos detenemos a evaluar lo que cada uno es y tiene para dar, les damos ”por igual” haciendo que uno le sobre y al otro le falte (insisto, no me refiero en este caso, solamente, a objetos) y terminamos haciendo lo que intentábamos evitar. Rotulamos a cada uno con características opuestas, verbalizamos lo que ellos son y ellos obedecen. No nos damos cuenta que muchas veces, nuestras palabras les dan identidad y ellos nos creen, sin dejarlos elegir libremente. Tendemos a comparar y lo que es peor, en voz alta, generando rivalidad.
Es importante poder mirar atentamente a cada uno de nuestros hijos, sea uno o sean cuatro, resaltando lo que son capaces y acompañarlos en los que les resulta más dificil sin enojarnos porque en realidad, no cumplieron nuestras expectativas. El error fue nuestro en formar expectativas sin conocerlos realmente, forzándolos a que resalten en algo sin observar qué es realmente lo que les gusta hacer o pueden hacer. Generamos exigencias y desde ese lugar acompañamos poco en cada proceso. Esto con un hijo o con cada hijo, pero si además los comparamos, etiquetamos, generaremos sin querer competencia entre ellos. La hermandad la fortalecen o no los padres, no es el lazo sanguíneo lo que realmente los hace hermanos, sino lo que nosotros como padres, transmitimos. No alcanza con decir “el vínculo entre hermanos es lo más hermoso….y bla”, hay actuar en consecuencia. La llegada de un hermano puede ser lo más hermoso que a un niño o niña le suceda, con los sentimientos ambivalentes que obviamente van a existir. Pero nosotros debemos trabajar en función de la hermandad. “Nuestros hijos aprenderán a amar a sus hermanos si los incluímos en el mismo circuito de amor”.
Los celos pueen existir, son naturales, pero podemos ayudar a nuetsro hijo mayor a apaciguarle la ansiedad o la angustia que pueda llegar a sentir.
Tips: Durante el embarazo incluirlo desde el momento en que se lo contamos, él va a tener un hermanito y también será su bebé y lo necesitará. Mostrándole como va creciendo el bebé adentro de la panza, llevándolo a alguna ecografía si él quisiera, dándole la información que él pida acorde a la edad. Ayudando con el nombre, con la elección de objetos para el cuarto o el ajuar del bebé.
Una vez el bebé en casa la cosa cambia! el mayor necesitará momentos de exclusividad y realizar actividades con los padres, juntos o separados, que el “pobre” bebé pequeño no puede aún realizar. Ejemplo: comer helado, ir al cine, salir con el triciclo, etc…
Inlcuirlo en los momentos del baño del bebé, la cambiada de pañales, en lo que e´l quiera colaborar, será bienvenido!
No dar por hecho que el hermano mayor querrá y deberá prestar todo al menor o que, para evitar que el más chico llore, tiene que ceder siempre. Debe ser respetado también en que no todo va a querer compartir. Se le puede preguntar muchas veces de ante mano que si hay algo particular que no quiera prestar lo podemos guardar o autorizarle a tenerlo sin obligarlo a compartir. De esta manera el siente que es respetado y será más armoniosa la convivencia. No caer fácilmente en “vos sos el mayor y por eso tenes que tal o cual cosa”, sus necesidades deben ser escuchadas con la misma importancia que las demandas del bebé. Si se siente escuchado y respetado, aminorará los celos y/o competencias.

Formar una familia no es fácil, tampoco criar a los hijos, es un desafío día a día. Ellos aprenderán a relacionarse entre sí, y mucho podemos ayudar. Lo más importante es no presionar, no forzar y observar. No perder de vista y responder a sus necesidades como seres independientes que son. De esta manera, la llegada de un hermano será el mejor regalo les pudieron dar.

 

1 Comentario Dejá tu comentario
  1. Carina Alvarez
    Dic 29 2015

    Con mi pareja queremos algún día tener un hijo, él tiene una hija de 12 años, muy manipuladora y celosa, yo no tengo hijos. Que se hace en estos casos?? Tengo temor que esta nena no quiera a su futuro hermanito/a

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