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12 abril, 2013

Hablar Mal Del Otro

 

A las personas que me escriben pidiéndome turno, les pido que completen un cuestionario de ingreso de 92 preguntas. Entre las cuales hay una que todos responden afirmativamente ¿habla usted mal de los otros?. Podría asegurar que es una de las que obtengo mayor coincidencia.

A partir de ahí comencé a preguntarme si esto no respondía a una práctica social. Es sabido que la intimidad con otra persona, se produce cuando ambos abren sus corazones y se cuentan lo que sienten; pareciera que una manera de hacerlo sin exponer las propias debilidades, es confesando las antipatías o los pensamientos oscuros que sienten sobre alguna persona en común.

En estos casos la crítica al tercero pasaría a ser un elemento de unión. Ambos tienen el mismo enemigo, claro que esto es ocasional, cambiará con cada interlocutor y una persona puede pasar de ser amigo a enemigo circunstancial.

¿Pero es enemigo? Creo que quien critica no lo toma así. Se banalizan las palabras. Todos lo hacen, son apenas unas críticas, “cositas” que tiene el otro y no se da cuenta.

Sin embargo el criticado, si se enterara que a sus espaldas están hablando mal de él, no lo tomaría tan a la ligera; por empezar se sentiría excluido y traicionado.

¿Cuál es la respuesta que le daríamos si nos interpelara?

¿Que lo queremos igual, que todos tenemos nuestros defectos y allí comenzaríamos a ventilar los propios para mostrar que, lo del él, no es tan malo?

Quizás lo convenzamos porque él también nos ha criticado con otro y otro. Sin embargo cuando hacemos esto, cuando teñimos con un manto de oscuridad la personalidad del otro, cuando emparejamos para abajo tiñendo también la nuestra y la del otro y otro ¿no estamos difundiendo una mirada negativa sobre el mundo?

Ha llegado a mí este cuento y quiero compartirlo con ustedes.

La mala lengua (Enseñanza del Talmud)

Había un comerciante que iba de ciudad en ciudad vendiendo una “poción de vida”. Rav Yannai, un gran sabio, escuchó sobre este comerciante quien dijo que tenía la cura milagrosa para la vida y le pidió ver lo que estaba vendiendo.

Rav Yannai dio la bienvenida al comerciante en su hogar y le dijo: “Escuché que has viajado alrededor del mundo diciendo que tienes la poción para la vida. ¿Qué es?” El comerciante abrió el Libro de los Salmos, escrito por el Rey David, y le mostró a Rav Yannai el verso que dice: “¿Quién es el hombre que desea vida y ama los días en los cuales ve el bien? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar negativamente. Aléjate del mal y haz el bien, busca la paz y persíguela” (Salmos 34:13-15). El comerciante dijo: “Esto es lo que vendo”. El Rav Yannai se animó mucho y dijo: “He leído este versículo muchas veces, pero no es sino hasta este preciso momento que me doy cuenta de cuán simple es su mensaje”.

 

Así que ¿qué fue revelado al Rav Yannai y qué podemos aprender de este nuevo entendimiento?

Los kabbalistas explican que lashón hará, la mala lengua, es la peor forma de oscuridad que existe. La mala lengua es más comúnmente entendida  como hablar de manera negativa sobre alguien más, el cual es el nivel más obvio y la peor forma delashón hará; Sin embargo, hay diversas formas de hablar lashón hará, algunas veces hablamos sobre nosotros mismos en forma negativa, y a veces decimos cosas por rabia.

Si se nos preguntase qué es peor, ir donde alguien y abofetearlo o cenar con un amigo y hablar mal sobre otra persona, la mayoría de nosotros diría que abofetear es mucho peor. Sin embargo, el Rey David nos dice que lashón hará es peor… peor que casi cualquier otra acción negativa que podamos realizar. Pero ¿Por qué?

Rav Yannai explica que la persona que abofetea a alguien puede pasar por un proceso de teshuvá, lo que permite remover cualquier oscuridad que hayamos traído hacia nosotros. Es un proceso de dos pasos; el primero es limpiar el aspecto físico de la acción al pedir perdón a la persona que hemos herido. El segundo paso es el aspecto espiritual, el cual se trata sobre traer suficiente Luz a nuestra alma para que la oscuridad generada por la acción negativa sea removida.

Este proceso de teshuvá puede ser realizado para casi cualquier acción negativa que realicemos, excepto para lashón hará, la cual se encuentra en una categoría propia.

La semilla del dolor y el sufrimiento en nuestro mundo fue sembrada cuando la serpiente, el lado negativo, habló lashón hará  sobre el Creador a Adán y Eva en el Jardín del Edén en la porción de Bereshit. Debido a que Adán y Eva escucharon las palabras de la serpiente, cayeron espiritualmente. Por ende, cuando hablamos negativamente sobre otros o sobre nosotros mismos, volvemos y nos reconectamos con el poder de la serpiente, la semilla de la oscuridad en nuestro mundo. Esto coloca una coraza de negatividad alrededor de nuestra alma que evita que entre cualquier Luz que generemos a través de nuestro trabajo espiritual.

Volviendo  a la historia del Talmud, lo que el comerciante le reveló a Rav Yannai, y ahora a nosotros, es que el prerrequisito para cualquier otro trabajo espiritual que hagamos (ya sea restringir nuestras acciones negativas o realizar acciones positivas) es primero y principal abstenernos de la mala lengua. Ya que si nos involucramos en lashón hará, colocamos una coraza alrededor de nuestra alma y entonces la Luz que atraigamos como resultado de nuestro trabajo espiritual ni siquiera puede entrar, no puede asistirnos ni apoyarnos en nuestra corrección.

Por ende, recibimos el obsequio en el Shabat Tazría/Metsorá de una apreciación renovada por el poder de nuestras palabras. Mientras conectamos con estas porciones, podemos pedir tener verdadera claridad sobre la tremenda caída espiritual que resultará si nos permitimos a nosotros mismos involucrarnos con la mala lengua. No deberíamos pensar más que lógicamente existe algo peor que podemos hacer que hablar lashón hará.

El Zóhar dice que la palabra metsorá o tzaarat por lo general se traduce como “lepra”, y cuando lo traducimos al arameo es llamada seguirú, lo que significa “cerrado”. Esto nos indica que las porciones de Tazría/Metsorá no se tratan acerca de enfermedad física, sino más bien conciernen a la enfermedad espiritual que todos sufrimos en algún grado, estar cerrados a la Luz.

El Zóhar explica que la Torá utiliza la palabra nega (Nun, Guimel, Ayin) para denotar oscuridad, lepra, o seguirú, estar cerrados a la Luz del Creador. Por ende, no es coincidencia que estas tres letras (Nun, Guimel, Ayin) formen otra palabra: oneg (Ayin, Nun, Guimel) que significa “placer”. Estas dos palabras: nega (desconexión de la Luz del Creador) y oneg (placer) están interconectadas. Todos tenemos cierta cantidad de Luz que está destinada a venir a nosotros,  y es a través de nuestras acciones que colocamos una coraza de Luz positiva o de Luz negativa alrededor de nuestra alma.

Cuando hablamos lashón hará, tomamos de nuestro banco de Luz y la guardamos en una coraza de nega, desconexión  de la Luz del Creador. Sigue siendo Luz pero ahora está cubierta por una coraza de oscuridad y esto nos causa dolor porque pudimos haber utilizado esta Luz en el sentido contrario, asistiendo a otra persona, por ejemplo. Pudimos haber tomado esta misma Luz y colocar una coraza de Luz a nuestro alrededor la cual nos sustentaría con placer.

Oneg y nega, placer y dolor, no son dos realidades separadas, sino un resultado de nuestras acciones. La Luz que atraemos proviene del mismo banco, independientemente de si será utilizada para hablar mal o para una acción de compartir. Todo necesita ser sostenido por nuestra Luz, y cuando retiramos de nuestro banco de Luz y cubrimos esta Luz en oscuridad, ahora esta oscuridad se sostendrá y manifestará en nuestra vida en diferentes formas. Lo opuesto es también verdad, cuando realizamos acciones de compartir o actuamos y hablamos de manera positiva, exactamente la misma Luz del banco alimentará el placer y lo positivo en nuestra vida. 

El Zóhar explica que el dolor físico y emocional proviene de una fuente, nega, la cual es la Luz que nosotros hemos cubierto en una coraza de negatividad a través de  nuestras palabras y acciones. Ahora entendemos que la tremenda oscuridad que atraemos a partir de lashón hará proviene de la misma Luz que sostiene la negatividad o el placer positivo en nuestras vidas. El tipo de Luz que nos sustentará depende de nosotros. Podemos tomar un oneg potencial, un placer positivo en potencia, y cubrirlo con una coraza de oscuridad a través de nuestras acciones y palabras negativas.

En el Shabat Tazría/Metsorá, tenemos el gran obsequio de poder tomar todas estas corazas de oscuridad alrededor de nuestra Luz, abrirlas y no sólo remover la oscuridad, sino también traer incluso más Luz de su interior. 

 

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