Skip to content

5 de agosto de 2013

1

Envejecer Hoy

A menudo comparamos la vejez de hoy con la de ayer y decimos orgullosos. “Antes se era viejo a los 50, ahora no.” Sin embargo, a mi entender la situación empeoró. Evidentemente antes la expectativa de vida era más corta pero los ancianos tenían su lugar de prestigio y hubo un tiempo en que se los escuchaba.
Cicerón decía : “El viejo no puede hacer lo que hace un joven, pero lo que hace es mejor”
Ahora no existe tal lugar.” La gente no llega a los 80 porque se queda demasiados años en los 40.” decía Salvador Dalí. Y es cierto, nadie quiere envejecer porque no hay un lugar social para los adultos mayores. Hoy, ser joven no es una etapa es una obligación. Paradójicamente cada vez son menos los jóvenes. Según los guarismos dentro de 25 años habrá más ancianos que niños, y dentro de 50 años el 25% de la población tendrá más de 80 años.
Hay una actitud discriminante para el adulto mayor tanto cuando en las noticias aclaran su condición de viejo: “Un anciano de 62 años fue asaltado”, como cuando nos sorprendemos de alguna respuesta inteligente dada por un adulto mayor como si lo único que se esperara de ellos son puerilidades: “Mirá que inteligente lo que dijo.”
Los ancianos normales tienen los sentidos desgastados y sus respuestas son más lentas, pero no por eso tontas. A mí me gusta comparar el cerebro con un disco rígido. Cuanto más lleno está, más lento, pero la capacidad de relacionar es mayor, más completa y profunda.
Es cierto que en la vejez una posible patología es la demencia senil, pero es una enfermedad que no todos la tienen. No podemos generalizarla como si fuera parte de la senectud.
Muchos artistas y filósofos hicieron sus obras siendo ya ancianos. Cervantes escribió el Quijote después de los 50, que en su tiempo era una persona mayor; y Emanuel Kant escribió su crítica a la razón en su octava década.

Es interesante revisar lo que algunos sabios dijeron sobre el tema. Sófocles por ejemplo: “Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.” Y según mi experiencia clínica le doy la razón. La juventud es tiempo de incertidumbres, de lucha; el futuro exige y la competencia es cada día mayor. En cambio en la madurez sólo hay presente, es el momento de poner en práctica todo lo que uno preparó durante años.
“En la juventud aprendemos y en la vejez entendemos” dijo Marie Eschembach.
El problema es que si no hacemos algo para devolverle a cada etapa su cualidad y calidad, terminaremos muertos antes de tiempo. No me refiero a la muerte física sino mental. Así como algunos tratamientos estéticos endurecen el rostro y le quitan espontaneidad, si nos quedamos congelados en los gustos y las maneras de los jóvenes no solo nos perderemos la novedad que la nueva etapa nos depara, sino que estaremos congelando nuestra psique. La vida es movimiento, cambio. No nos confundamos, hacer cosas de jóvenes no nos hace parecer jóvenes así como la cirugía no oculta los años. Los que se practican lifting mejoran el aspecto pero no modifican su condición. Se diría que hoy el aspecto de los adultos mayores tiene un nuevo rostro de mirada sorprendida, labios gruesos y cabellos rubios. No es que esté mal, en algunos casos embellecen, pero no rejuvenece a nadie.
Si seguimos instalados en el mismo lugar probablemente nos aburramos, la vida es un desafío que deberíamos vivir hasta el final. El problema es que nos hemos venido moviendo a partir de metas y creemos que con los nietos cumplimos las últimas. Nos olvidamos que se crea en cada cosa que se emprende, sorprendámonos con lo que somos capaces de hacer.
Antes decía que no había un lugar para el adulto y no me refiero a un lugar para jubilados. Creo que para quienes no están en actividad son una opción de estar con pares, pero no me parece que una persona por tener más de 60 deba ocupar un sitio especial y distinto. Creo que debería compartir el de todos, ese que ayudó a crear durante años. No puede quedar excluido de su propia obra. Tiene más tiempo, menos obligaciones, pero tanto o más intereses que cuando no podía levantar su vista más allá de su trabajo.
Creo que en la medida que los adultos nos identifiquemos como tales sin avergonzarnos de nuestra edad, podremos hacernos cargo de esta nueva etapa con todos los recursos que tenemos.
La familia ha cambiado, las exigencias del mundo moderno hacen que cada día haya menos posibilidades de absorber al adulto mayor , por eso son tan importantes los pares. Algunos que se están atreviendo a hablar sobre el futuro piensan en vivir en comunidades de amigos con algún servicio en común. Hay muchas ideas lo importante es no hacerse el distraído, adueñarse del futuro como lo han hecho siempre y decidir cómo seguir.
Si te interesa el tema te aconsejo continuar con “Elogio a la muerte

 

 
 

Leer más de ARTICULOS, OTROS TEMAS