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1 noviembre, 2008

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DIVORCIO

 

Las estadísticas de divorcio son alarmantes y la razón es muy simple: En la sociedad estabilizar una pareja es muy complicado. Las razones:

-Hombre y mujer comparten los mismos terrenos y hay lucha por el poder.

-Las variables de cambio en cada uno crecen día a día. (estilo de vida, trabajo, economía, familia, amigos, hijos, intereses, códigos)

-Las opciones son cada vez mayores, o al menos está la idea de que así es. “si algo no funciona se puede reemplazar con facilidad.

Además tenemos que considerar los mitos con los que se llega a una pareja:

-En la primera etapa de enamoramiento se cree haber encontrado a la persona ideal. Pasado este período cuando comienzan las desavenencias ese otro dejó ese lugar y se convirtió en la persona equivocada.

-Cuando algo se terminó no hay vuelta atrás-

Lo cierto es que el amor es una construcción diaria y que las crisis son permanentes oportunidades de cambio. Que hay que recontratar en forma constante porque las situaciones vitales nos modifican. y por último que negociar es encontrar una solución que contemple los intereses de ambos.

Cuando estos puntos no se tienen en cuenta sobreviene el divorcio. Que siempre resulta caro para todos los implicados, caro afectiva y económicamente.

Si no se pudo hacer nada para reconstruir la pareja, entonces hay que tratar de que el divorcio sea cuidadoso tratando de que nadie quede herido.

Lo que es importante tener en cuenta que siempre es un DUELO, ya sea para el que decide separarse como para el otro. Por cierto que la evolución será diferente.
El que debe adecuarse a una separación no elegida, deberá elaborar la situación de abandono, y sobretodo trabajar para reparar su autoestima, ésta a veces produce más dolor que la misma pérdida. Por su lado, quien  ha decidido separarse también enfrentará la pérdida , la acomodación a una cotidianidad diferente, y sobretodo la sensación de culpa que le producen los reproches explícitos o implícitos del entorno y en especial de su pareja.
A veces este sentimiento es tan fuerte, que muchas personas que están deseando separarse, poco tiempo antes de plantearlo, comienzan a buscar defectos a la otra persona, a la relación,  al punto de arruinar su propia historia.
Es importante tener en cuenta que No necesariamente se necesitan razones graves para divorciarse. La falta de amor es suficiente, y el sentimiento no se puede manejar.
Denostar a la pareja para librarse de la culpa es un mal remedio. Las consecuencias son terribles para todos, incluyendo la propia persona. Hay que tener en cuenta que ensuciar al otro es hacerlo con la propia historia, que a la postre es lo que a uno le queda.
También es importante tener en cuenta que cuando uno se separa, no solo deja afuera las partes no queridas del otro, sino también las otras.
También se perderá parte del entorno que habían conformado juntos.
Aunque no es algo que se plantee uno a priori, la pérdida de amigos, familia política es una de las consecuencias más dolorosas de un divorcio.
El divorcio nos obliga a hacernos cargo de las partes nuestras depositadas en el otro, de resultas que cuando uno se queda solo, descubre todo lo que el otro le había ayudado a disimular de sí mismo.

Por lo general lo plantean las mujeres, quizás porque son las que menos les temen a los cambios. Así como plantean el casamiento, también la separación. Se dice que cuando un hombre quiere separarse, es porque hay una tercera persona. Estos son mitos, pero hasta ahora la clínica no los ha desmentido.
CONSECUENCIAS DEL DIVORCIO EN EL ENTORNO

  • Familia de origen : La propia, muchas veces se vuelve recriminadora porque viven el divorcio como un fracaso y no todos los padres están dispuestos a aceptar el fracaso de los hijos. Hay que tener presente que ellos no son extraños, no son terceros indiferentes, por lo tanto es bueno pedirles contención pero no opinión, porque suelen confundir más que ayudar.
  • Familia del otro: Si uno quiere conservar el vínculo probablemente deba explicitarlo, porque la familia a veces no sabe como ubicarse, y si la pareja no tiene hijos, la relación suele perderse.
  • Amigos: Muchos amigos se pierden, es algo que uno debe saber, porque son amigos de la pareja, o porque temen quedar más de un lado que de otro, el tema es que ellos tampoco saben como actuar. Les aconsejo que sean claros, que tengan una actitud similar que con los padres, pedir contención y no opinión. Y por supuesto que no los involucren en la crisis de la pareja
  • Hijos: Son los que más culpa producen, por eso es importante distinguir entre la función parental y la de pareja. Se divorcia la pareja, pero deberían estar unidos en la función parental. Por eso muchas veces es recomendable entrevistas de pareja para separarse bien y no dejar a los hijos en el medio o como rehenes. Las consecuencias en los hijos dependerá fundamentalmente de cómo lo manejen los padres y la significación que le den a la separación. Si muestran que hay un egoísta que destruyó al otro y la familia por su propia conveniencia, seguramente los hijos lo vivirán de manera traumática.
    Lo ideal es trasmitirle a los chicos el concepto de que : Sus padres no han renunciado a la felicidad y para poder vivir mejor es que se han separado.
  • Con uno mismo: Aprender a estar solo, saber que habrá que enfrentar nuevos códigos de seducción, además del mundo laboral.

CONSEJOS PARA UN DIVORCIO MÁS SALUDABLE

-Entender que el otro no es un enemigo sino un socio de por vida (si hay hijos).

-Si bien es más fácil separarse cuando uno está enojado, hay que poder llegar a la etapa de tristeza para que esa bronca no se transforme en rencor y se exprese en  venganza.

Si les cuesta llegar a este punto sugiero tener algunas entrevistas de pareja con el sentido de poder hablar y negociar esa separación.

-Delegar en un abogado la cuestión de bienes. Que las negociaciones la hagan ellos, o en su defecto alguna persona de confianza. Es importante tener en cuenta a quién uno está eligiendo para ello. Hay abogados que tratan de sacar el mayor rédito, y esto implica empobrecer al otro, y hay abogados más conciliadores que ven por el futuro de esa sociedad parental. Uno es quien elige al profesional y tiene que hacerse cargo de las consecuencias.