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1 de marzo de 2005

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CUANDO ELLA SE OCUPA SOLO DE LOS HIJOS

CUANDO ELLA SE OCUPA SOLO DE LOS HIJOS (¿ESTO ES UN PROBLEMA COTIDIANO?) YO CREO QUE DE AQUI EN MAS SERIA EL CAP.DE PROBLEMAS CON LOS HIJOS.
Los griegos conocían muy bien a estas mujeres dedicadas casi exclusivamente a sus hijos. Son las que hacen de la maternidad su manera de ser en el mundo. Podríamos decir que su identidad está ligada a este vínculo. Responden al arquetipo de Demeter, la diosa que en la mitología era madre de Perséfone y que representa el instinto maternal por excelencia. Si éste se ve frustrado, la mujer entra en depresión. Es generosa, proveedora, nutricia, práctica y cálida. Se casa para tener hijos y estos son siempre lo más importante, sin embargo, como madres no siempre son buenas, ya que por sus características absorbentes, pueden llegar a ser muy controladoras y manipuladoras.
La necesidad que esta madre tiene de su hijo hará que refuerce su dependencia,  tratará de mantenerlo atado a su falda. Cuando las personas la necesitan, ella se siente segura. Las posesivas mujeres Demeter evolucionan cuando abandonan su necesidad de mantener dependientes a los demás. Es decir cuando adquieren flexibilidad y se adaptan al cambio. Son las que sufren y se deprimen mucho ante el nido vacío. Una manera de superar esto es aprender a ser su propia madre,  a centrarse en sí misma. La historia de Demeter está ligada por supuesto a la de su hija Perséfone , cuya historia y perfil hemos explicado ampliamente en las «Diosas arquetípicas» (reflexión de noviembre). Tal vez, a la historia de Perséfone a quien tanto le costó unirse a un hombre, sólo habría que agregarle el detalle de que su madre, Demeter, cuando vagaba desesperada tratando de que Hades, dios de las Tinieblas, le devolviese a su hija, pasó una temporada siendo niñera. Esto no le devolvió a Perséfone, pero sí, le permitió recuperar la serenidad perdida. Después de ello, pudo negarse a cumplir sus funciones como diosa de las cosechas y entonces volvió a ver a Perséfone, que por propia voluntad, optó por pasar una parte del año con su madre y otra, con el hombre que la había raptado y la había hecho suya. En los caminos transitados por Deméter, el mismo mito plantea las soluciones.
Pero veamos quiénes se emparejan con estas mujeres. Probablemente hombres seducidos por sus cualidades maternales, que gozaron de sus cuidados hasta que nacieron sus hijos. Algunos continuaron en su papel de hijos mayores. Otros fueron desplazados de su papel y exigidos a tener la función de proveedor.

Aquí, un testimonio: «Ella solo se ocupa de los chicos. A mí no me hace nada y, si le reclamo, se enoja porque dice que la considero su sirvienta. Yo solo pretendo un poco de atención como  muestra de afecto».

El mapa familiar para este hombre era:

P——M / h

donde la cercanía entre M y h es mucho más grande que entre P y M.

P se sentía solo y reclamaba. Afortunadamente, lo hizo. Otra posibilidad hubiera sido replegarse en el trabajo y dejar el espacio vacante para que lo ocupara otra mujer. Es común que la infidelidad sea una de las respuestas a este tipo de actitud femenina y cuando el hombre toma ese camino, hay pocas posibilidades de mejorar la pareja. Llegado a este punto, la situación se equilibra, pero de manera patológica, ya que por lo general se trata de infidelidades que sostienen la pareja (ver cap.   , infidelidades que sostienen las parejas).

Voy a ejemplificar el trabajo que encaré con esta pareja porque los ejercicios pueden ser de ayuda y de ejemplo para quienes atraviesen situaciones similares.

1. El primer paso fue lograr que expresaran su resentimiento del uno con el otro. Este ejercicio es bueno ejemplificarlo porque para alguien en situación similar puede ser un buen recurso.
* Le pedí al marido que exprese verbalmente sus quejas y que al mismo tiempo comente con qué acciones las expresaba a menudo, mientras ella escuchaba sin decir palabra. Por ejemplo:
– Estoy resentido por…..     y lo expreso… boicoteánndote, encerrándome, yéndome …
* Luego les pedí que  cambiaran los roles.
*  Una vez terminado el ejercicio, les sugerí que reflexionaran sobre lo que sintieron cuando expresaron el resentimiento y cuando lo escucharon. ¿Se sorprendieron de algo?

Lo primero que surgió fue cuántos más resentimientos tenía él que ella. Además, a ella le llamó la atención la manera disimulada con que se había comportado hasta el momento. El  también estaba sorprendido de todo lo que había guardado. Inclusive se asombró de sus propias actitudes evasivas.

2- Como segunda etapa, trabajé sobre *ella.
* Le pedí que respondiera como lo hacía habitualmente , cada vez que él planteaba sus reclamos: «No puedo dejar al nene solo», «No puedo hacerme cargo de todo», «Tengo que hacer demasiadas cosas» , «Tengo que hacerme cargo del nene».

* Luego, le sugerí que cambiara  el  «no puedo»  por «no quiero»   y el  «tengo que»  por «elijo». Al principio se resistiò, dijo que no era real. Pero a medida que hacía el ejercicio, se fue convenciendo de que era así.

3- Finalmente, le di a ella un reloj desarmado y le pedí que tratara de armarlo en el menor tiempo posible. A él le dije que la mirara y estuviera atento a cualquier contratiempo que su esposa tuviera. (La consigna para él fue dicha en voz baja y le remarqué que la ayudara de manera insistente, sin darle tiempo a hacer la tarea). Al cabo de unos minutos ella daba muestras de sentirse contrariada. Entonces le pedí que dijera cómo se sentía y surgió este diálogo entre ella y yo:

Ella – Me siento mal, no soy muy buena en actividades manuales y me pongo muy nerviosa.
Yo -¿Cómo sentís la ayuda de él?
Ella – En realidad me pone más nerviosa. ¡Pobre! No quiero ofenderlo, pero su intervención no me deja pensar.
Llegado a este punto, la invité a decir todo lo que sentía cuando era ayudada, sin preocuparse por el otro y dijo: «Me hace sentir una estúpida que no sé arreglarme sola, que para él es una pavada y yo soy una inútil  que carece de la habilidad  necesaria. Y también me hace sentir desagradecida, mala, envidiosa y competitiva».

A partir de esto hablamos sobre cómo la ayuda podía convertirse en una forma de descalificar a la persona. Y les pedí que buscaran la manera en que ayuda fuera eso, y no una falta de respeto disimulada.
A la sesión siguiente habían encontrado la manera de hacerlo:
El -Creo que el secreto está en decirle al otro que puede y tratar de ponerlo en contacto con los recursos que tiene.
Ella -Si, el otro día el me dijo: «¡Dale que podés! Acordate cómo hiciste con la fiesta sorpresa que le hiciste a tu hermana». Me encantó el comentario y me sentí reconocida, valorada y eso me dio pila para seguir adelante.
El clima entre ellos había variado. Tuvimos unas sesiones más de pareja y luego me pareció oportuno que ella viera individualmente todo lo que no se animaba a vivir. Detrás de ese rol maternal, había mucha inseguridad. Se refugiaba en la maternidad porque era el único rol que la hacía sentir segura. Sin embargo, le mostré que en tanto su identidad estaba dependiendo de un rol, era vulnerable. En la medida que fue adquiriendo flexibilidad, pudo desarrollar otros aspectos de su vida.

CUESTIONES  A REFLEXIONAR
Los siguientes interrogantes deberá constárselos a sí misma la mujer que crea que dedica demasiado tiempo a sus hijos en detrimento de su marido. Primero deberá marcar dos círculos que representan cada uno a un miembro de su pareja, con un área en común. Luego, reflexionar respondiéndose a las  siguientes preguntas:
* ¿Qué áreas considero que compartimos como pareja?
* ¿Considero que mi pareja interviene en la crianza de mis hijos o que lo hago yo sola?
* ¿Le dejo suficiente espacio a mi pareja para que también se ocupe de los hijos?
*¿Respeto a mi pareja como padre o creo que debería hacer lo  yo creo que es adecuado?
* ¿Por qué tendría yo más autoridad sobre mis hijos? ¿Qué hace que yo piense así?
* ¿Cómo ha sido mi madre conmigo?
* ¿Cómo ha sido mi padre conmigo?
* ¿Qué necesité como hija y no tuve?
* ¿Cómo voy a tolerar el alejamiento de mis hijos cuando esto naturalmente suceda?
* ¿La necesidad que tengo de mis hijos interferirá en el momento en que deba dejarlos que tomen alas?
* ¿Me considero una madre posesiva?

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