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20 agosto, 2014

Control de Esfínteres

Por la Lic. Lorena Ruda
liclorenaruda@gmail.com
lorenaruda.blogspot.com

El control de esfínteres es uno de los temas por lo que más consultan los padres, pareciera que algo de este proceso tan largo y particular afecta directamente sobre a ansiedad de los padres y, sobre todo, de los abuelos! ¿Porqué estaremos tan apurados en que nuestros hijos dejen los pañales? Llegan los dos años y ya se instala el tema, ni hablar si llega el verano…. Poco observamos en qué etapa está nuestro hijo y si está en condiciones o no de dejar el pañal porque socialmente se impuso que esa es la edad para iniciar el proceso, incluso la mayoría de los jardines aún insisten en la condición de entrar a sala de 3 sin pañales, lo cual fuerzan a las familias a tener todo el verano al chico desnudo, haciéndose pis y caca encima, o persiguiéndolo con la pelela para que cuando llegue marzo ya hayan logrado el objetivo (objetivo adulto, por cierto). Muchas veces frustrándose luego cuando el chico “logró” de alguna manera el control de esfínteres, pero empiezan las clases y “oh, casualidad”, vuelve a hacerse encima.

Venimos de la escuela en la que se creía que el control de esfínteres es una cuestión de hábitos, educación y una cuestión de aprendizaje.

Lo cierto es que es un proceso fisiológico y madurativo, que poco tiene que ver con las condiciones climáticas y con una edad igual para todos. Por el contrario, este proceso es lento y con idas y vueltas.
Al ser un proceso madurativo, acelerarlo es contraproducente. Generamos una exigencia perdiendo de vista que el control de esfínteres no es cuestión de voluntad. Como leí alguna vez “es como apurar a una oruga a convertirse en mariposa”. Si un niño esta aprendiendo a caminar y nosotros en vez de acompañarlo lo agarramos de la mano y lo hacemos caminar forzosamente en realidad vamos a lograr que este niño se sienta cada vez mas inseguro y hasta podemos retrasar el proceso. Un empujoncito para ayudarlo puede terminar en alguna caída que al niño lo asuste y viva este proceso con temor e inseguridad. En cambio si dejamos que experimente y vaya probando a su ritmo acompañándolo, sosteniéndolo y, sobre todo, mirándolo, probablemente se sienta más seguro y se anime a caminar cuando de verdad sienta que puede hacerlo, en definitiva, a nadie le gusta frustrase! Del mismo modo con el control de esfínteres. Lo único que podemos hacer como padres ante este proceso es Esperar, observar,contener y acompañar.

¿Cómo? Principalmente confiando en sus capacidades. Observando a nuestro hijo sin caer en comparaciones. Sabiendo que este proceso cuenta con etapas diferenciadas (enumeradas más adelante) y que no hay un tiempo estipulado para cada una, que varia según cada niño y que el hecho que sea verano sólo favorece a la comodidad de los padres. Es importante saber que el control de esfínteres nocturno es más lento que el diurno, al igual que el control del pis es más rápido que el control de la caca. Muchos niños van al baño a hacer pis y sin embargo, piden el pañal para hacer caca. No hay motivo alguno para negar este pedido.

Muchas veces la ansiedad y nuestra necesidad de control hace que preguntemos sistemáticamente “querés ir al baño” “avisame por favor eh”, lo cual muchas veces pasamos de acompañar advirtiéndole a nuestro hijo que estamos ahí si nos necesita a presionar.

Transformamos nuestra mirada en una exigencia. Sobre todo si hay algún evento social, no vaya ser cosa que se ensucie el vestidito elegido o el pantalón y las zapatillas deban cambiarse en la mitad del cumpleaños.
Nuestros hijos van a tratar de satisfacer nuestras demandas y exigencias, pero seguramente van “retroceder” ( si es que alguna vez avanzaron) ante alguna situación de fragilidad emocional como por ejemplo, el comienzo de clases vivida como momento de separación con la madre. Y ante esta situación caemos fácilmente en frases como “me tomo el tiempo, “lo hace a propósito”, etc. Hablamos entonces de “dejar los pañales” en vez de “sacarle los pañales”, lo que implica poder respetar los tiempos de cada niño y esperar que se sienta preparado para este proceso que implica una decisión que deja al niño ubicado en otro lugar. Como toda decisión también implica una pérdida: principalmente la satisfacción de ensuciarse, de retener y, a la vez, dejar de ser un bebé con pañales para pasar a ser un niño con autonomía. Una decisión que excluye al adulto ya que nada podemos hacer nosotros sobre el control de un esfínter que no es nuestro. Serán nuestros hijos quienes decidan cuándo, cómo y dónde.
Si durante la noche aún mojan el pañal, se lo debe dejar hasta que durante varios días consecutivos amanezca con el pañal seco: en ese momento se le puede plantear a nuestro hijo si quiere probar dormir sin pañales y decirle que se le pondrá el plástico debajo de la sábana por las dudas que se haga pis durante la noche: si está de acuerdo, avanzamos! Controlar la cantidad de líquidos antes de dormir, hacer pis antes de dormir, son precauciones que uno toma, pero lo cierto es que cuando una persona controla realmente los esfínteres, se despertará a la noche para ir baño, o acaso los adultos nos hacemos pis en la madrugada si tomamos un té antes de dormir? Qué difícil es para nosotros decidir hacernos pis o incluso, caminar en cuatro patas una vez que logramos la caminar!

Por otro lado, a los niños les surge instintivamente las ganas de empezar a jugar a trasvasar (pasar líquidos de un recipiente a otro), de ensuciarse, jugar con barro, arena. Este tipo de juegos ayudan a la elaboración inconsciente y a la estimulación del control de esfínteres. Con lo cual no está demás ofrecer este tipo de actividades como así también jugar con masa, con tierra y cualquier material que se les ocurra con este fin. Por el contrario, no ayudaría en lo más mínimo retarlos por ensuciarse o por mojarse, como tampoco ayuda retarlos si se hacen pis encima durante proceso de control de esfínteres ya que, de ninguna manera, esto sucede a propósito ni es algo personal contra los padres. También hay cuentos e historias que se les pueden ofrecer a nuestros hijos para ayudar a elaborar y estimular el control de esfínteres.

Por último, enumero las etapas a tener en cuenta para poder observar en qué momento se encuentra nuestro hijo y qué podemos esperar de él:

. Primero hacen pis y caca en el pañal sin prestar interés en dicha situación,
. Hacen pis o caca y avisan una vez que ya hicieron
. Avisan mientras están haciendo pero no pueden anticiparse,
. Posteriormente registran que tienen ganas y avisan que están por hacer, pero no pueden esperar, retener.
. Finalmente, registran que tienen ganas, avisan con anticipación y pueden esperar a llegar al lugar indicado. retienen y controlan.

Como dije anteriormente, estas etapas no tienen un tiempo determinado ni es igual para todos. Es importante respetar el tiempo de cada uno sin apurar el proceso ya que ningún chico usará pañales de por vida!
De todos modos, no está de más revisar qué nos pasa a los adultos con este proceso y con las presiones sociales,lo que también ayudará a dejar fluir en vez de apresurar y presionar. Si nosotros soltamos, ellos también soltarán y, para nuestra sorpresa, lo harán en el inodoro!

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