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28 de noviembre de 2013

BERLUSCONI ¿Podemos incluirlo dentro de los Dioses corruptos?

Hay un excelente artículo de MOUSTAPHA SAFOUAN del que me gustaría compartir algunos conceptos:
Uno se pregunta para qué y por qué la gente roba a mansalva una fortuna que jámás va a poder terminar de disfrutar. La respuesta es simple, se corrompen para no sentirse culpable, para probarse que son como dioses, que están más allá de las leyes en un mundo olímpico de impunidad regido por la ley de sus voluntades.

Al hacer de su voluntad la ley, la culpa no existe para los poderosos, la verdad tampoco. De ahí que necesitan cada vez infringir más leyes. No olvidar que el deseo está más allá de la demanda, por eso jamás se lo puede llegar a satisfacer, porque el deseo está conectado con nuestra mortalidad. En el fondo el deseo es el de ser inmortales. Creemos que si somos poderosos, omnipotentes vamos a alcanzar la inmortalidad.

La demanda es diferente al deseo. La demanda es el capricho que al satisfacer nos desvía del deseo.

Las religiones llaman al deseo la falta original, es decir la finitud humana. Deseamos porque somos incompletos, si llegamos a satisfacer alguna inquietud concreta, inmediatamente ésta es reemplazada por otra, lo que nos enfrenta no solo a la fugacidad sino a la muerte.

Hay un nexo estructural entre el deseo y la ley que produce efecto paradójico, cuando se asume, cuando se enmascara esa falta original, al mismo tiempo uno es como lavado de esa falta. Los hombres que no se ocultan ese pecado original, esa falta tienen un agudo sentido del humor que les permite considerar con serenidad los hechos históricos.

En el Edipo hay una estructura triangular regulada por una Ley. EL ser humano nace indefenso, depende del Otro, pero ese Otro a diferencia de los animales no está regulado por el instinto, de modo que el niño está expuesto por entero a ese Otro. La itervención, la presencia de un tercero abre ese universo dual, se convierte en una referencia, e introduce la ley en ese espacio. Ese término que funciona como referencia a la que se someten los integrantes del trío puede ejercer tal fascinación que uno de los miembros del terceto puede querer convertirse en la autoridad. Esto significa que se deja de ser instrumento de esa regulación para instaurar la propia voluntad como regla. Entones el vículo anterior vuelve a ser dual, pero de manera espacial.

Cuando los dirigentes tienen estos sentimientos de omnipotencia se hacen más fuertes. Entonces la voluntad personal se transforma en ley y da origen a una estructura perversa.

En la actualidad algunos sociólogos norteamericanos dicen que la familia actual se ha transformado en la asociación de dos personas para educar a un tercero. Y ese tercero que encarna la Ley, el sentido, es ahora el niño, Éste crecerá consciente de su poder. El que tiene necesidad de referencia, se ha transformado en la referencia.

Este hecho ha producido un retroceso del psicoanálisis en el mundo ya que éste pone al descubierto la finitud del hombre, y la torna en la base en el fundamento de su discurso. La gente demanda cada vez más pero desea cada vez menos. No persigue la verdad, más bien busca ocultársela.

El grupo que ejerce el poder posee un lazo perverso que desde arriba contamina al resto de la sociedad.

La ciencia nos acerca cada vez más a la fantasía de omnipotencia. En la medida que puede satisfacer nuestras demandas, de cambio de sexo, esterlidad, juventud, ocultándonos nuestra impotencia frente al deseo real de ser inmortales.

La falta de ética tiene sus raíces en una cuestión metafísica, el asalto a la moral de los dioses.

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