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1 marzo, 2005

ANIMARSE A VOLAR

Era una familia que había tenido la suerte de nacer con alas. Los únicos en el pueblo con ese don y uno de los pocos en el mundo. Cuando el hijo se hizo grande , el padre entonces le dijo :- Hijo mío , no todos nacen con alas , y si bien es cierto que no tienes la obligación de volar, ya que has nacido con alas es una pena que no las uses. – Pero yo no sé volar – contestó el hijo.

-Ven conmigo que te enseñaré.

Lo llevó hasta el borde del abismo y le dijo :- Ves hijo este vacío, cuando quieras podrás volar, sólo debes pararte aquí , respirar profundo y saltar al abismo., una vez en el aire, extenderás tu alas y volarás.

El hijo dudó :- ¿Y si me caigo ?

-Aunque te caigas no te morirás, sólo algunos chamuscones que te harán más fuerte.

El hijo volvió al pueblo y contó a sus amigos lo que le había dicho el padre. Sus pares le dijeron que estaba loco, que para qué iba a correr ese riesgo, que necesidad había de volar si con caminar bastaba. Los más inteligentes le propusieron que para empezar comenzara por una altura pequeña, como la copa de un árbol. Si se caía no ocurriría nada, así que el muchacho llevó una escalera hasta la rama de un árbol y a la vista de todos probó. Cayó al suelo justo en el momento en que pasaba el padre. Enojado lo interpeló :- Me has mentido. No puedo volar, probé y mira el golpe que me di. No soy como tú. Mis alas son de adorno.

– Hijo mío – dijo el padre.- Para volar hay que crear espacio libre, como con el paracaídas, necesitas cierta altura para que se desplieguen las alas. Para aprender a volar hay que comenzar por correr el riesgo, si uno no quiere hacerlo , será mejor que se conforme con seguir caminando para siempre.

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